miércoles, 2 de abril de 2008

pasos

De andar firme, parece; de mirada segura, aparenta.

Piensa en marcharse a lugares lejanos, piensa que puede y sueña con la aventura de hacer mucho por otros que no tienen mucho.

va por la calle, anda, vuelve, desanda y entonces siente como el miedo le recorre, le para. No miedo al partir sino a dejar y piensa en los cariños que tiene y los que no tanto.

Ya una vez dejó y sabe como es no regresar; sabe lo que es ir con cajas de un lugar a otro y no abrirlas, no sacar las fotos ni los recuerdos porque talvez, a lo mejor, puede ser que haya que volver o partir y entonces siente miedo a no ser capaz de dejar el miedo.

Se para en la puerta de su mundo, al frente el imaginario, atrás el verdadero pero no certero, piensa que puede ser más seguro lo que no es seguro pero si cercano, conocido, lo que con el tiempo se volvió familiar, cotidiano; piensa que en aquel lugar puede tener algo parecido a lo suyo pero no, no será igual y seguirá buscando.

Sabe que habrá más soledad y no le importa o si. Sabe. No, no sabe.