y entonces cuando no sólo percibo, sino que me doy cuenta que mis palabras y mi amor no te llegan, que no pueden atravesar esa infranqueable barrera de historias o de miedos que te ponen la piel dura y que encierran tu corazón en una coraza, es entonces cuando me despojo de ti, de tu piel y de tus besos, de tus ternuras y tus caricias, hasta quedar yo desnuda, con el corazón carente, el alma fragmentada.
Y ni la música me reconforta ni la noche me acoge y camino sola, ajena, lejana a mi misma; me alejo por caminos que no conozco, bosques oscuros que me siguen con sus ramas fantasmales y corro en desiertos de arenas quemantes, buscando ese arroyo que me lave, que me limpie el sentimiento y apacigüe este fuego que me quema, esta llama que se enciende como tratando de iluminar mi ser para que no se apague mientras yo soplo para extinguir su brillo porque hiere mis ojos, quema mis pupilas, las mismas que te miraron, que te recorrieron centímetro a centrímetro extasiadas por tu presencia.
Y no encuentro el vital elemento para que refresque mi garganta seca, lastimada de tanto gritar tu nombre. Y no me encuentro a mi misma y toco sin hallar mi piel, mis manos y mis pies ya no sienten las piedras y mi boca ya no exhala vaho en esta helada noche de este mi invierno sin ti en medio del verano de sol arrogante.
Y me alejo, no pienso, no siento, no soy...por ahora, porque cuando el sol se oculte y el agua me bañe volveré a sentir la música, regresaré para ser la misma que fui, la que voló junto a los pájaros...
Y ni la música me reconforta ni la noche me acoge y camino sola, ajena, lejana a mi misma; me alejo por caminos que no conozco, bosques oscuros que me siguen con sus ramas fantasmales y corro en desiertos de arenas quemantes, buscando ese arroyo que me lave, que me limpie el sentimiento y apacigüe este fuego que me quema, esta llama que se enciende como tratando de iluminar mi ser para que no se apague mientras yo soplo para extinguir su brillo porque hiere mis ojos, quema mis pupilas, las mismas que te miraron, que te recorrieron centímetro a centrímetro extasiadas por tu presencia.
Y no encuentro el vital elemento para que refresque mi garganta seca, lastimada de tanto gritar tu nombre. Y no me encuentro a mi misma y toco sin hallar mi piel, mis manos y mis pies ya no sienten las piedras y mi boca ya no exhala vaho en esta helada noche de este mi invierno sin ti en medio del verano de sol arrogante.
Y me alejo, no pienso, no siento, no soy...por ahora, porque cuando el sol se oculte y el agua me bañe volveré a sentir la música, regresaré para ser la misma que fui, la que voló junto a los pájaros...