una silenciosa mariposa, de esas que creen que apenas se notan, se pasó trecientos sesenta y cinco días soñando con brillar...es decir, estaba convencida que iba a despertar una mañana transformada en princesa con sus transparentes alas convertidas en un bello traje de seda, sus grandes ojos interrogantes iban a deslumbrar por su mirar brillante y ella entera iba a parecer un lucero por los destellos del polvillo de sus alas repartido en su cuerpo.
Había escuchado, parece, que las mariposas al cabo de un año se convertían en estrellas. Se ilusionaba con algo diferente a su recorrer jardines y flores permanentemente y por ello con paciencia aleteó entre azucenas, rosas, claveles y crisantemos embríagándose cada mañana de perfumes y colores.
Esa noche, la última, con varias de su especie aleteó por todo el valle. En algunos lugares se veían personajes de cartón o madera, con rostros iguales a los humanos simulando divertidas escenas y junto a ellos habían otros con máscaras o antifaces que bailaban y reían a la espera de la media noche para quemar los muñecos que simulaban el año viejo y que esperaban con el fuego quemar todo lo malo para iniciar uno nuevo cargado de esperanza. En otras comarcas la gente bebía y cantaba; también había lugares llenos de personas tristes con aire de espera de algo lejano y desconocido como lo que la pequeña mariposa soñaba. A medida que oscurecía y se encendían luces ella se quedaba sola porque sus compañeras se obnubilaban con los focos y se quemaban. No le importó, cruzó sola todo el valle.
Llegó a un pueblo en el que desde el suelo saltaban luces como si alguien quisiera desafiar al cielo bombardeándolo de estrellas mientras sus habitantes y los de los pueblos cercanos se abrazaban y gritaban con euforia porque llegaba el nuevo año. En su cabecita todo esto era como una locura y sintió miedo al darse cuenta que ella no quería ser lo que en su vida de un año había soñado, no quería ser estrella que salta desde el cielo, no quería un vestido de seda y aleteó asustada lo más lejos que pudo, sola, porque las otras mariposas cumplían su ciclo y se esfumaban.
En su huída se vio rodeada de grandes astros que desprendían calor y luz y quienes las llevaban eran niños que cantaban con voces suaves. Se sintió feliz por más que fueran los últimos momentos de su vida mariposil. Era tanto su contento que aleteó con fuerza, se acercó sin medir consecuencias a las estrellas de los niños para alcanzar esa luz interna y sus ojos brillaron como nunca, se sintió princesa cuando se encendió entera. La pequeña mariposa se convirtió finalmente en polvo de estrellas...
ESTA ENTRADA FUE PROGRAMADA PARA QUE SE PUBLIQUE AUTOMÁTICAMENTE AL INICIO MISMO DEL 2009 EN CHILE - ¡FELIZ AÑO NUEVO! - Y FUE PREPARADA POR LO MENOS 15 HORAS ANTES. SI LA ESTA LEYENDO ES QUE FUNCIONO LA TECNOLOGIA (es mi primera vez y seguro llegaré a casa al menos 6 horas después de publicada)