corazones abiertos, rotos que pasan por la vida buscando consuelo.
Corazones partidos de fuerte granate.
Corazones apasionados, puros y entregados como el del joven poeta que quería ser maestro en Granada.
Corazones de fruto tierno, de jugoso anhelo, de amor naciente.
Corazones de coraza, como los de Benedetti:
"...porque te escondes dulce en el orgullo
pequeño y dulce
corazón coraza...
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no"
Corazón viejo que se desgrana y se hunde no por ser de poeta, no porque no le amen, no porque le falte algo sino por el vacío del que se deja amar a destajo sin entrega ni compromiso, por creerse libre o quizás por vanidad y ego. Corazón que ya no sabe lo que es sentir y el sentimiento.
Corazones de manos que sanan heridas, curan enfermos, alientan a los que sienten angustia y apuntalan a los que ya no quieren creer en la vida.
Corazón pobre y sencillo lleno de risa y amor como el del que cultiva y vende las granadas.
Corazón de niño que corre bajo el granado dando gritos de alegría, que mira hacia el cielo y se encuentra con un cúmulo de corazones rojos colgando de unas ramas.
Corazón sufrido que da sin miedo ni medida sin esperar siquiera un beso o una caricia aunque sea medida. Corazón que se abandona olvidándose que es persona.
Corazones arrojados, valientes, corazones de héroes anónimos o que no se nombran, que muchos los desconocen porque murieron por creer en su pensamiento.
Corazones partidos de Penélopes a la espera de un amor, que se quiebran en pedazos cuando se olvidan de ellos como si no valieran nada, que tejen y despiden perfumes cargados de amor desesperado.
Corazones que saben o intuyen mentiras y disimulan dolores, pero que en cualquier momento se desgranan repartiendose en mil amores.
Corazones libres que aman sin reparos, que se entregan sin miedos, que lo dan todo y se sienten vivos, enteros y fuertes y que van por la vida erguidos como un granado.
Corazones sencillos de granos dulces, corazones tiernos, corazones alegres y corazones sonrientes, algunos abiertos, otros partidos, otros desgranados y tantos ocultos, talvez perdidos.
Corazón de granada...