Te camino, te recorro lenta y pausadamente y siento como otros te hacen suya andando por tus rincones, por tus calles frondosas de árboles de verano y esqueletos tristes de invierno.
Te camino, te miro y también te sonrío, pero no llego a amarte como amo a la mía; tu abrazo acogedor no me alcanza, no me llena del todo aunque te disfruto y te siento, porque también me perteneces día a día. Te tengo confianza y me conmueven sin asustarme tus dramas y tus historias oscuras.
Y por más que quiero y lo intento, no puedo todavía sentirte mía...