Me gusta la naturalidad con que el reloj pasa de las nueve y seis a las nueve y siete constatando una vez más el inminente avance del tiempo sin invasión de nostalgias, con la certeza que en un momento serán las nueve y diez y que sigues ahí respirando, sintiendo las manos, caminando y lo que es mejor, pensando.
miércoles, 21 de mayo de 2008
ciudad de otros (*)
Te camino, te recorro lenta y pausadamente y siento como otros te hacen suya andando por tus rincones, por tus calles frondosas de árboles de verano y esqueletos tristes de invierno.
Te camino, te miro y también te sonrío, pero no llego a amarte como amo a la mía; tu abrazo acogedor no me alcanza, no me llena del todo aunque te disfruto y te siento, porque también me perteneces día a día. Te tengo confianza y me conmueven sin asustarme tus dramas y tus historias oscuras.
Y por más que quiero y lo intento, no puedo todavía sentirte mía...
Te camino, te miro y también te sonrío, pero no llego a amarte como amo a la mía; tu abrazo acogedor no me alcanza, no me llena del todo aunque te disfruto y te siento, porque también me perteneces día a día. Te tengo confianza y me conmueven sin asustarme tus dramas y tus historias oscuras.
Y por más que quiero y lo intento, no puedo todavía sentirte mía...
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(*)Estoy en las vísperas de ir a la mía y he traido desde ese otro espacio.
(*)Estoy en las vísperas de ir a la mía y he traido desde ese otro espacio.
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