fue su mejor día, se sentía dichoso. Parece que fue un cometa loco o una estrella desbocada la que empujó al meteoro al paso y le hizo caer sobre un campo, con tal fuerza que quedó sepultado junto al mar y sin dañar el tapete de flores.
En ese lugar donde se hundió el meteoro, apareció un pequeño nuevo monte todo bordado de margaritas, margaritas de mar, que le dicen a quien pase "sí, si te quiere, no hace falta que nos deshojes"
En ese lugar donde se hundió el meteoro, apareció un pequeño nuevo monte todo bordado de margaritas, margaritas de mar, que le dicen a quien pase "sí, si te quiere, no hace falta que nos deshojes"