El juego entre la seducción y el desapego.
El juego sobre la misma hoja pero caminando por el filo.
El juego de levantar la cabeza en el extremo mismo.
El juego...
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II
Y juego, sin miedo , juego al riesgo.
Y juego al mismo juego que jugamos todos.
Sí, juego mientras se esconde tras la hoja el peligro.
Si, juego...
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III
Y tu juegas, avisando del sinsentido.
Y tu juegas pisando la superficie rugosa de la hoja, llevando a los otros al filo.
Sí, juegas pero sin arriesgarte al olvido.
Sí, juegas...
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IV
Nosotros jugamos porque nos gusta como le damos sentido.
Nosotros jugamos y también hablamos del peligro.
Nosotros jugamos tu con miedos, yo con equilibrio.
Y ellos juegan sin mirar este juego, ajenos a lo vivido.
Y ellos no juegan en esta hoja ni en el borde ni en el filo.
No, ellos no juegan por lo menos en esta hoja, en ésta la del desafío.
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FINAL (un punto aparte)
La seducción de lo que vibra con lo intenso; el necesario riesgo que es y no; el caminar por el borde, el ignorar la gravedad.
Jugar a que la vida es como la hoja que no sabe del viento, que no sabe que si sopla arrasa y que lleva como único argumento verdadero y seguro el desparpajo de la levedad.
Nada se pierde en el intento, sólo se le gana al tiempo: un día más.
Quizás mañana la orilla esté húmeda, resbalosa y entonces se haga presente la avisada caida, el final del andar...andar provocando a la realidad.