mis pasos ya no son tan firmes como ayer, hoy siento los pies cansados.
Miro al frente y a lo lejos sin pensar en mañanas.
Aunque el andar no sea el mismo cuando me veo en el reflejo de la vida, percibo las intensas líneas que me cruzan el rostro, siento la piel distinta y hago inventarios de mil días y entonces sé que lo que vale es el hoy. Es por eso que vivo el día.
Veo al frente, a lo lejos. Tan solo eso y sigo...
jueves, 20 de noviembre de 2008
pasos de hoy
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