martes, 18 de marzo de 2008

a veces, sólo a veces

A veces y sólo a veces
la vida te despierta del letargo
con una voz que aparece de la nada
y te llama y te acompaña.

Pero a veces y sólo a veces
queremos escuchar alguna voz lejana
y nos conmovemos como si fuera propia
y nos entregamos como si fuera amada.

Y es entonces, que por única vez
nos reconocemos en el otro cuerpo
integramos sus sonidos y sus gestos
y desplegamos las alas de pájaro solitario
para cubrirnos de a dos en un solo vuelo.

1 comentario:

Camille Stein dijo...

El momento del reconocimiento, de la comunión. La expectativa del amor que vendrá ya es una ventana abierta a la luz que habrá de llegar... Ten las alas preparadas. :)