martes, 22 de abril de 2008

mantel a cuadros

La taza llena y humeante de la que se desprende ese aroma a esencia dulce, a casa de abuelos, a mantel a cuadros azul con blanco y a café con leche. Bebes despacio para no quemarte. Partes con cuidado, para para evitar que se desmigaje, un pan bañado en vapor y deslizas sobre él un trozo suave que lo torna húmedo y brillante. Lo sumerges en la leche y aparecen las mismas redondelas doradas de siempre. Lo llevas a la boca oprimiéndolo entre la lengua y el paladar para extraer cada gota dulce con sabor a mantequilla.

Escuchas lejana la música, que a esas horas parece pedir permiso para no despertar a los trasnochadores. Miras a través del pequeño marco cuadrado por el que penetra la tímida luz mañanera que no se atreve a entrar del todo por no romper el encanto de éste, el único instante tuyo.

Te inquieta que el tejado de la casa de al lado hoy no esté dibujado de palomas. Te tranqulizan los sonidos con el eco que la noche olvidó y sientes la voz de abuela que ha recogido un huevo recién puesto para tí.

Todavía con la magia en los poros, te miras al espejo y te repasas el peinado, siempre hacia atrás y que te da aire de hombre serio, como dice abuela.

Mientras bebes el último sorbo de la taza te despabilas y miras a tu derecha, ella responderá que sí acepta ser tu mujer. Ahora viene tu turno, tragas el último pan con mantequilla y aclaras la voz, dirás que también aceptas. Intentas, de nuevo, preservar en el recuerdo este ritual de las siete en punto.

A lo mejor es el último.


17 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Me recordaste desayunos de mi infancia, en casa de mis abuelos.

El último día...., siempre hay un último día para todo, y a medida que pasa el tiempo creo que los últimos días en general son mejores que el futuro que viene después.

Saludos.

Camille Stein dijo...

Los rituales mañanareros son importantes para mí. Desperezarse despacio, escuchar y mirar con la cautela del despertar... Esa calma previa, el paréntesis que precede a una vorágine... En silenco repasas los últimos sueños: lo que no recuerdas lo completas a tu antojo...

Que pueda ser el último le da un valor añadido.

Un beso.

aunqueyonoescriba dijo...

que bellos.... desde luego son para no olvidar...

Dashina dijo...

Recuerdos de infancia que, por el momento, no creo que se repitan en mucho tiempo. Por la prisa que llevamos, por el estrés, por la dependencia del reloj, parece que no tenemos un momento para saborear esas redondelas doradas en la leche.

Esperando que los últimos días sirvan solamente para empezar unos primeros días que serán mejores, siempre mejores.

Besos!

Mar y Sol(a veces tenue y otras no) dijo...

Bonito texto como siempre, cargado de bellas imágenes.
También preciso ese tiempo de tranquilidad previo a lo que será cada día. Si es o no el último como bien dices es el valor agregado.
Un beso!

EL INSTIGADOR dijo...

Casi no me acordaba del pan recién hecho y la leche que llega de la vaca a la taza. Me gusta tu prosa llena de aromas y sabores.

Besos

montse dijo...

Gracias por visitar mi blog. Vuelve siempre que quieras!!... Para mí es una gran satisfacción que, personas con tu gran sensibilidad pasen por el y , disfruten con lo que ven.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

hola, gracias por pasar a mi blog.

Es delicioso saborear la vida y los instantes, como deteniéndote en cada uno de ellos.

ests invitada a pasar cuando quieras.

yo intentaré volver seguido.

Horacio Fioriello dijo...

Hay en estos rituales un sabor caramelo, ja, son necesario los rituales? desde luego que si, y si de reafirmar paradigmas se trata más aun! solo que... no se por que estan tan en deshuso...
Un gusto enorme de conocerte, gracias por dejar esta puerta entornada
besos.

Jerusalem dijo...

Que bonito... me recuerda los desayunos en casa de mis padres cuando eramos pequeños... Con un enorme tazón lleno de leche y unas galletas.
Besitos cielo

Nochestrellada dijo...

Es impresionante como un recuerdo, especialmente los de infancia, queda adherido a un objeto, un aroma,un sabor,o una imagen, en tu caso el mantel a cuadros...
Me recordó pequeños instantes de cocina, viendo cocinar a mi abuela...

Bonita descripción!

saludos

montt dijo...

No tienes idea la emoción que me cousó entrar a tu blog y encontrarme con un valcesito ecuatoriano de música de fondo. Una maravilla.

Ni siquiera alcancé a leer el post y ya estaba escribiendo este comentario.

Cariños

Anónimo dijo...

Un desayuno bien cuidado, y con todo su ritual.
Linda descripción!
un abrazo

istharb dijo...

gracias por tú comentario!!

Ufff si tengo que desayunar tan tranquila, me meto de nuevo en la cama!!!! jajajajaj

Un saludo

· dijo...

es cierto los ritos son importantes; a veces son muy simples, pero son los que dan sentido a las cosas. En El Principito cuando el zorro le habla de los ritos con las horas para poder vestir el corazón a la misma hora le dice "es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. "

Regalarse unos minutos en la mañana es tan necesario, es talvez el momemento más íntimo con lo que somos y aunque no haya ese pan recién horneado siempre hay algún rito propio de cada uno que hace que la mañana sea especial.

BELMAR dijo...





«Si las puertas de la percepción se abriesen, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito.»

Renattus ® dijo...

Se parece a un ponchito que tenía mi mamy, pero que era en tonos verdes y negros en vez de azules.