miércoles, 16 de septiembre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
paz
¿será que hay una delicada línea que une la luz del alma con la oscuridad que no sabe de la luz del día y que es la que permite las sonrisas?
¿cómo serán las historias que han surcado su memoria?
¿en esas historias habrán brillado los colores?
Pasan los años y las preguntas permanecen al recordar esa tarde en que dejó el envejecido palo, que hacía de bastón, a un lado. Se acomodó en la banca con la seguridad de quien ha dado tantas veces los mismos pasos. Antes cruzó la plaza del pueblo con los ojos cerrados.
Se sentó confiado y cruzó las manos. Así permaneció sin decir ninguna palabra. Nadie le miró ni habló. Al acabar la misa nuevamente atravesó la plaza lenta, pausadamente abriéndose camino con el palo.
Llegó y se fué con infinita paz y una sonrisa en la cara. No, no se quedaron dentro de la iglesia. La paz, como la sonrisa, eran suyas y no era el lugar el que se las prestaba.