domingo, 8 de diciembre de 2013
Tras un muro
Según me han contado mi madre, en esta casa a la que le erosionó la vida, vivía un cura muy pobre que dibujaba mapas, mi abuelo ingeniero lo conocía. Eso hace más de sesenta años.
Está tras un muro, más atrás de otra casa.
Algunas veces, la única vieja pared visible desde la azotea se ilumina con esa tonalidad especial de algunas tardes.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Paisaje a cuadros
El paisaje de montañas con superficie a cuadros es uno de los tantos que hacen diverso a este país. Algunos más áridos, otros extremadamente frondosos y verdes, cumbres nevadas y un mar de playas tibias y extensas que forman un conjunto hermoso, pero sobretodo armónico.
Le habita gente que le otorga identidad desde la diversidad cultural. También le habita la diferencia, y en este más bien corto andar entre la gente de mi país, los paisajes me resultan algo ajenos y dispares.
En la multiplicidad de entornos algo que me llega y no termina de hacerme sentido es que ya no se conversa, se ha perdido esa característica que hacía que las diferencias se encontraran y que permitía, aun entre las posiciones más distantes, un acuerdo tácito de convivencia y de tolerancia que le otorgaba espacio a la armonía.
Ahora pareciera que los códigos han cambiado (o confundido): por un lado la intolerancia oficial que se manifiesta desde una especie de permanente enojo que cierra las puertas del diálogo frente a los intentos por lograr una expresión abierta, sin tapujos pero a la vez observante del respeto hacia el otro.
Se escuchan coros discordantes que no se encuentran, de los que reclaman por ser partícipes de la construcción de país desde espacios rechazados por el poder, los que mediante la reflexión y la comprensión de lo que sucede, que buscan expresarse sin encontrar espacios. La capacidad de diálogo se ha diluido por el control oficial y se ha instalado una cierta incapacidad para conciliar posiciones en torno a una idea común en la que prime la convivencia democrática.
El paisaje a cuadros también se pierde, al igual que el paisaje que entreteje el pensamiento diverso, por la falta de incentivos.
La diversidad de ideas en nuestro país frente a un poder autócrata que busca que se uniforme todo y que no permite que confluyan todas las formas de pensamiento,
Los paisajes a este paso perderán su característica. La diversidad está rota y de no haber cambios, es difícil que pueda recomponerse...
Le habita gente que le otorga identidad desde la diversidad cultural. También le habita la diferencia, y en este más bien corto andar entre la gente de mi país, los paisajes me resultan algo ajenos y dispares.
En la multiplicidad de entornos algo que me llega y no termina de hacerme sentido es que ya no se conversa, se ha perdido esa característica que hacía que las diferencias se encontraran y que permitía, aun entre las posiciones más distantes, un acuerdo tácito de convivencia y de tolerancia que le otorgaba espacio a la armonía.
Ahora pareciera que los códigos han cambiado (o confundido): por un lado la intolerancia oficial que se manifiesta desde una especie de permanente enojo que cierra las puertas del diálogo frente a los intentos por lograr una expresión abierta, sin tapujos pero a la vez observante del respeto hacia el otro.
Se escuchan coros discordantes que no se encuentran, de los que reclaman por ser partícipes de la construcción de país desde espacios rechazados por el poder, los que mediante la reflexión y la comprensión de lo que sucede, que buscan expresarse sin encontrar espacios. La capacidad de diálogo se ha diluido por el control oficial y se ha instalado una cierta incapacidad para conciliar posiciones en torno a una idea común en la que prime la convivencia democrática.
El paisaje a cuadros también se pierde, al igual que el paisaje que entreteje el pensamiento diverso, por la falta de incentivos.
La diversidad de ideas en nuestro país frente a un poder autócrata que busca que se uniforme todo y que no permite que confluyan todas las formas de pensamiento,
Los paisajes a este paso perderán su característica. La diversidad está rota y de no haber cambios, es difícil que pueda recomponerse...
miércoles, 20 de noviembre de 2013
jueves, 3 de octubre de 2013
Una semana hace tres años
Decir "semana presencial" suena frío, cuando fue un encuentro intenso en el que hablar de derechos humanos no era para terminar un diplomado sino un idioma común de quienes estuvimos allí, cada uno desde sus propias experiencias, algunas cargadas de más dolor por haber crecido bajo esas palabras que en dictadura eran parte del cotidiano de todos y que para algunos no eran sólo palabras sino vivencias que pasaban por la desaparición, la tortura, la prisión o el exilio.
https://youtu.be/IPRc5Nkg5us
(Final semana presencial d3l Diplomado Internacional especialización en Derechos Humanos, Pedagogía de la Memoria y Políticas Culturales, dictado por la Fundación Henry Dunant. Museo de la Memoria. Santiago, octubre de 2010)
domingo, 4 de agosto de 2013
el Santiago que no se ve
a lo mejor ya no está, quizás ya nadie corre esa cortina. Tal vez la persiana que se sostiene en la nada se cayó. A lo mejor alguna inmobiliaria se encargó de borrar esa huella que recuerda que el tercer mundo aun cohabita en el Santiago que los hijos de la modernidad quieren olvidar. Quizás...
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miércoles, 24 de julio de 2013
Desapego
Disfrutar el hoy y el aquí con lo positivo, buscando también lo positivo a las dificultades.
No vivir en función del pasado ni de lo que no podemos conocer aún.
No vivir en función del cariño que puedan dar los otros, lo que importa es quererles y demostrarles cariño con simples detalles.
Dejar pasar la molestia de los otros, enojos, ironías e incluso agresiones. Que no lleguen, no traspasen, excepto el sentimiento de compasión por los que sin darse cuenta se amargan su vivir cotidiano y arruinan su salud.
Hacer las cosas por la única satisfacción de hacerlas y no por cumplir o halagar a los demás.
No esperar nada de los demás. Enriquece más bastarse a sí mismo.
viernes, 3 de mayo de 2013
Hallando espacios
Hace un momento leí algo relacionado con leyes espirituales que se observan en la India: como las personas, las cosas, lo que nos sucede,llegan en el momento justo, son quienes deben ser y ocurren cuando tienen que ser. En otros momentos y circunstancias habría desechado ese planteamiento, pero ocurre que últimamente las cosas que hago encajan como piezas de rompecabezas, aunque no sean grandes cosas, pero son justamente aquellas que comienzan a darle sentido al estar en esta ciudad.
A ningún momento me detuve a pensar en como iba a hacer para encontrar espacios que se conjuguen con mis intereses personales, más allá de los que parecían obvios y que, sin embargo, no están. Esa ausencia me da la tranquilidad de saber que hasta el momento no hay nada forzado ni tampoco responde a algún "por cumplir" por parte de nadie.
Siento que empiezo a formar parte, sin proponérmelo explícitamente, de un tejido en el que cada hebra se une a la otra al momento en que se entrecruzan en armonía; y, percibo también, que nunca deje de ser hilo de este inmenso tejido ecuatorial, por más que por tantos años, aun sabiendo que era una hebra diferente intentaba ser una más del montón de hebras de otra urdimbre, que por las circunstancias creí que podía ser propia, pero que nunca fue mía.
A lo mejor ese es el sentido del que "ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado".
.
lunes, 1 de abril de 2013
Quito (el regreso)

hace un par de semanas que recorro las calles de Quito, o mejor dicho, que, literalmente, las camino.
Los plazos se cumplieron luego que, paso a paso, fui armando el regreso. Fueron treinta y dos años de andar esa tierra chilena que me acogió, diez más que los que viví en Quito, allá donde nacieron mis dos soles y donde aprendieron a volar solas. Donde la vida me dejó tejer afectos, cariños y amores de esos que no mueren en el tiempo ni con las distancias porque se forjaron fuertes, con lazos indestructibles.
Ahora camino en mi ciudad y pienso en ella, en sus problemas y en su gente. Me sorprendo por la amabilidad de la gente y ese incansable saludo con el que en todas partes alguien recibe "como está, como ha pasado" que brota con una sonrisa sin siquiera conocerse y que inaugura el intercambio de palabras para dejar ese sabor cálido de gente aun preocupada por el otro.
Me dejo llevar por el sonido de esa lluvia que unos días parece traída por el otoño y que se acompaña del coro de sapos de los jardines contiguos, para, a la mañana siguiente, dar paso a un sol radiante cual primavera.
Empezar de cero, sonaba tan distante y ahora es real, pero ese empezar viene con códigos propios, con códigos adquiridos y otros más por sumar y ese es el desafío. Los afectos del sur del mundo me acompañan, los cariños dan fuerza y mis soles, una al sur y otra al norte de la mitad del mundo son la fuerza que está presente en cada espacio, en cada flor, en cada paso nuevo en esta ciudad...
lunes, 11 de marzo de 2013
la imagen de la ventana no está más
en este proceso de cambio la imagen anterior, la de la ventana, no está más. Quedó en el pasado y en menos de un mes le siguieron cinco imágenes de otras ventanas, pero ninguna como esa ni con el sentido que tuvo.
La vida sigue y vienen cosas nuevas...
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