Entonces es cuando me percato que me cuesta tanto entender los códigos de acá, que no fluyen naturalmente y me siento más de allá.
El nacer en un país no te hace de él, es la vida cuando la has vivido intensa, tangible, llena de afectos, de eternas charlas y reflexiones francas, sin tapujos ni miedos y de sentires comunes compartidos; es esa vida la que te hace y te brinda el sentido de pertenencia a un lugar.
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