Una hora antes en el aeropuerto estaban ellos, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Pablo, sencillo y comunicativo. El segundo distante, frío, con un dejó de orgullo que lo alejaba más y que lo ha alejado en el tiempo por seguir siendo fiel peón del gobierno cubano.
En el momento en que sostenía a mi Florencia, de un año, que quería caminar pero aún se tambaleaba, se acercó Pablo y me preguntó si iba a Santiago. La noche anterior, última en Quito en 1984, había ido a su concierto y todavía vivía en esa nube de emociones recargadas, esa mañana, porque iniciaba una vez más un viaje a la ausencia y a la vez a la vida que ya amaba en ese Chile dolido.
Aún ahora, décadas después, no salgo del asombro, de la emoción y la incredulidad frente a ese inesperado compañero de viaje en el vuelo más enriquecedor y emotivo que he tenido. Fue descubrir en Pablo a una de las personas más entrañables, cálidas, cariñosas y amables que he conocido, al poeta ser humano, al hombre sencillo y cercano que respiraba detrás de sus canciones.
Entonces, y mucho antes, ya Pablo era crítico al régimen cubano y había vivido en carne propia la represión, había estado preso en esa Cuba que necesita escribir su historia sin hambre y sin que otros, los que controlan el partido y el país, la escriban, para poder elegir libremente su camino.
Buen viaje querido Pablo Milanés, descansas ya de esa larga enfermedad, ahora vuela libre. Acá nos quedan tus canciones llenas de humanidad.
Escribo esto el 21 de noviembre de 2022, acaban de anunciar la muerte de Pablo y las lágrimas se hacen letras.
Este enlace es a un documental que acerca y recuerda a Pablo Milanés, ese hombre que cantó humanidad y que ya no está https://youtu.be/ZT-IZ4iYGVg .
Esperando el milagro, de Pablo Milanés (fragmento)
Publicada el 21 de diciembre 2020
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