hace dos días que camino por mi ciudad, despúes de poco más de un año, la de mi historia y mis raíces, en la que se pronuncia el idioma con todas las letras y sin aspaviento; la que mezcla las calles de adoquín con el pavimento.
La de la lluvia como diluvio que termina en una esquina para que brille el sol en la siguiente y donde el frío de altura, de dosmil ochocientos veinte metros ecuatoriales, lo tenía olvidado porque siempre me recibió con sus vestidos primaverales.
Hace dos días que siento a ésta mi ciudad, la de los cielos que empiezan donde terminan las calles que suben y que parece que se fueran a descolgar en las nubes; la que conserva lo colonial junto con lo nuevo.
No es aquella en la que vivo ya tantos años que suman más de los que vivi en ésta, esa que es como propia y que conozco tan bien. No, esta es la de mis amores más básicos, mis sentires históricos.
Ésta, la que se despierta exactamente a las seis de la mañana y oscurece con exactitud a las seis de la tarde, sin saber de estaciones ni calendarios y que al medio día no conoce de sombras por su habitar en la mitad del mundo y que sin escándalo se adorna de lomas, montañas y eternos nevados.
Un poco más de un año no es tanto, pero talvez siempre se sienta como tiempo largo.
viernes, 30 de mayo de 2008
ciudad
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18 comentarios:
Que bien describes ese paisaje que se me aparece en la memoria y que en breves visitas he conocido ya hace tanto, donde esas mismas nubes o quiza otras tan iguales a las que vi, hoy te saludan. Quiero tomarme la libertad de pedirte que saludes esos aires en mi nombre, sólo mira al Pichincha o escudriña Guapulo, en fin ¡lo que se tu cariño! gracias a tu escrito, me has hecho sentir allí
Juan
que gran magia poseen las ciudades donde hemos vivido y compartido tanto.
un placer su lectura.
un abrazo!
así que esta es la ciudad donde tienes tus raíces sembradas...
doce horas de luz y sin atisbo de sombra... tu ciudad vive en un pico del mundo
ciudad construida para ti, desde el nacimiento y para el resto de los sueños
un beso
jo! ME GUSTA COMO HAS PINTADO ESTA CIUDAD..
Tus raices.
Sus formas..
Su naturaleza.. su noche y dia..
que sigas en ese lugar..
abrazos.
Me alegran tus letras recorriendo esos paisajes del alma. Espero que disfrutes de esa estancia.
Un beso desde Bilbo
Me ha sonado entrañable y melancólico. Me ha sabido a recuerdos pasados y emociones de ahora.
Me gusta tu prosa.
Besos
hermosa prosa ¡
Juan, pues al Pichincha ya le he saludado, está atrás de la casa, casi en el patio, por no decir que en el patio empieza la montaña.
Es la magia de la propia historia, Javier.
Y sí, Camille, ésta es la mía, la de la tranquilidad, de la confianza, la de los cariños más básicos.
Si puedira siempre, Pier; seguiré por 28 días más.
Gracias Pizarr y es tal cual, son del alma.
Instigador, son tantas las sensaciones. Gracias.
A ti también te las doy, Mary
Entrañales y con mucho sentimientos estas tu palabras para describirnos lo vivido y lo sentido, preciosa vista, un paisaje explendido.
Un abrazo
Que ganas me dan de concerla.
Me gusta mucho como la describes.
Saludos.
si yo hubiera podido estar allá hubiera visto tu mirada en todas las cosas, como si fuera un cariño eterno que las acariciara.
Oh, me he quedado en tus ojos viendo la ciudad.
Un abrazo, querida.
Gracias por esta grata sensación.
Es definitivamente precioso como la describes. Besos para ti.
Lo describes de tal manera que parece que estamos en ella.
Precioso de verdad
besos
Uno es hijo de las paredes que le han cobijado, de las calles por las que ha corrido, de las esquinas y las tiendas que frecuentaba... Por eso me explico ese cariño que destilan tus palabras, hacia esa ciudad tan tuya...
Besos, Caramelo.
Un paisaje inédito, que visualizo en cada imagen que plasmas en tu prosa.
¡Mágica ciudad, la tuya!
Qué buenas las texturas de esta imagen, con ese ruido que son interferencias de la atmosfera mañanera, los rascacielos, los ángulos de la montaña y los cables como una rúbrica de la mirada que se cuelga de ellos...
Preciosas vistas la que te entrega tu ciudad, debe tener un encanto especial estar a pies de esa montaña!!
Qué buena descripción que hace que uno pueda casi verlo...
Un abrazo!
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