domingo, 28 de septiembre de 2008


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martes, 23 de septiembre de 2008

¿va al paraíso?


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los vecinos compartían y regalaban abrazos y risas en la calle


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al ritmo de una banda de pueblo; con vientos y percusión todo el mundo bailaba


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en la mitad del Cerro Esperanza, con pescado al carbón, de madrugada.


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Fue tan intenso que quedó el recuerdo, con el sentir que aquello debió ser lo más cercano al paraíso... hace tanto tiempo ya.


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Era un nuevo año que llegaba, en el viejo puerto de Valparaíso

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En este post, originalmente, sonaba la voz de Ángel González recitando su
"Canción de invierno y de verano" y luego la voz de Osvaldo "Gitano" Rodríguez cantando "Valparaíso"


Canción de invierno y de verano
Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el
puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo
en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico Sur
bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
-rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba -detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.

Valparaíso

Yo no he sabido nunca de su historia, un día
nací allí, sencillamente. El viejo
puerto vigiló mi infancia con rostro de
fría indiferencia. Porque no nací
pobre y siempre tuve un miedo inconcebible a la pobreza.

Yo les quiero contar lo que he observado para que
nos vayamos conociendo. El habitante
encadenó las calles la lluvia
destiñó las escaleras y un manto de
tristeza fue cubriendo los cerros con sus calles y sus niños.

Y vino el temporal y la llovizna con su carga de
Letras de canciones similares en  arena y desperdicios. Por ahí paso la
muerte tantas veces la muerte que enlutó a
Valparaíso y una vez más el viento
como siempre limpió la cara de este puerto herido.

Pero este puerto amarra como el hambre, no se
puede vivir sin conocerlo, no se puede mirar sin
que nos falte, la brea, el viento sur, los
volantines, y el pescador de jaivas que entristece
nuestro paisaje de la costanera.



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sábado, 20 de septiembre de 2008

bajo paraguas de ramas

¿cuántas veces el camino se pone resbaloso?

¿cuántas más, el lodo nos hace caer y sin importar, mojados y sucios, nos levantamos y seguimos andando?


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¿cuántas mañanas sale el sol, nos seca el lodo que convertido en polvo vuelve al suelo y después nos abriga?

¿cuantás tardes, como hoja caida, el viento nos eleva en volteretas y caemos sobre las piedras y nos ponemos en pie para seguir?


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¿y cuántos arroyos nos cubren con sus espejos de cielo, nos ofrecen sus paraguas de ramas y en el encuentro con la esperanza, por fin, sonreimos?


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lunes, 15 de septiembre de 2008

buen día de sol de olvido


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le ganábamos al sol los "buenos días" y nuestra luz llegaba antes que la suya.

Inaugurábamos cada mañana con nuestra alegría, con más paz que la que trae la aurora, llenos de augurios que alcanzaban hasta el final de nuestras vidas sin consignas de "hasta que la muerte nos separe" o promesas de "no nos dejaremos nunca".

Y llegó el día de dejarnos, el desamor se cruzó en su camino, la tristeza oscureció el sol de mis mañanas y la aurora se quedó dormida sin tener un "hasta cuando" y menos un "todavía".

Esta mañana descubrí en el cielo una luz que me era ajena como si el sol se hubiera quedado dormido y la mañana fuera una extraña a la que yo no conocía y entonces recordé que hubo un tiempo en el que le ganábamos al sol los buenos días.

domingo, 7 de septiembre de 2008

granadas de corazón


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corazones abiertos, rotos que pasan por la vida buscando consuelo.

Corazones partidos de fuerte granate.

Corazones apasionados, puros y entregados como el del joven poeta que quería ser maestro en Granada.

Corazones de fruto tierno, de jugoso anhelo, de amor naciente.

Corazones de coraza, como los de Benedetti:
"...porque te escondes dulce en el orgullo
pequeño y dulce
corazón coraza...
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no"

Corazón viejo que se desgrana y se hunde no por ser de poeta, no porque no le amen, no porque le falte algo sino por el vacío del que se deja amar a destajo sin entrega ni compromiso, por creerse libre o quizás por vanidad y ego. Corazón que ya no sabe lo que es sentir y el sentimiento.

Corazones de manos que sanan heridas, curan enfermos, alientan a los que sienten angustia y apuntalan a los que ya no quieren creer en la vida.

Corazón pobre y sencillo lleno de risa y amor como el del que cultiva y vende las granadas.

Corazón de niño que corre bajo el granado dando gritos de alegría, que mira hacia el cielo y se encuentra con un cúmulo de corazones rojos colgando de unas ramas.

Corazón sufrido que da sin miedo ni medida sin esperar siquiera un beso o una caricia aunque sea medida. Corazón que se abandona olvidándose que es persona.

Corazones arrojados, valientes, corazones de héroes anónimos o que no se nombran, que muchos los desconocen porque murieron por creer en su pensamiento.

Corazones partidos de Penélopes a la espera de un amor, que se quiebran en pedazos cuando se olvidan de ellos como si no valieran nada, que tejen y despiden perfumes cargados de amor desesperado.

Corazones que saben o intuyen mentiras y disimulan dolores, pero que en cualquier momento se desgranan repartiendose en mil amores.

Corazones libres que aman sin reparos, que se entregan sin miedos, que lo dan todo y se sienten vivos, enteros y fuertes y que van por la vida erguidos como un granado.

Corazones sencillos de granos dulces, corazones tiernos, corazones alegres y corazones sonrientes, algunos abiertos, otros partidos, otros desgranados y tantos ocultos, talvez perdidos.

Corazón de granada...