viernes, 30 de mayo de 2008

ciudad


hace dos días que camino por mi ciudad, despúes de poco más de un año, la de mi historia y mis raíces, en la que se pronuncia el idioma con todas las letras y sin aspaviento; la que mezcla las calles de adoquín con el pavimento.

La de la lluvia como diluvio que termina en una esquina para que brille el sol en la siguiente y donde el frío de altura, de dosmil ochocientos veinte metros ecuatoriales, lo tenía olvidado porque siempre me recibió con sus vestidos primaverales.

Hace dos días que siento a ésta mi ciudad, la de los cielos que empiezan donde terminan las calles que suben y que parece que se fueran a descolgar en las nubes; la que conserva lo colonial junto con lo nuevo.

No es aquella en la que vivo ya tantos años que suman más de los que vivi en ésta, esa que es como propia y que conozco tan bien. No, esta es la de mis amores más básicos, mis sentires históricos.

Ésta, la que se despierta exactamente a las seis de la mañana y oscurece con exactitud a las seis de la tarde, sin saber de estaciones ni calendarios y que al medio día no conoce de sombras por su habitar en la mitad del mundo y que sin escándalo se adorna de lomas, montañas y eternos nevados.

Un poco más de un año no es tanto, pero talvez siempre se sienta como tiempo largo.

martes, 27 de mayo de 2008

ciudad de otros


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Te camino, te recorro lenta y pausadamente y siento como otros te hacen suya andando por tus rincones, por tus calles frondosas de árboles de verano y esqueletos tristes de invierno.

Te camino, te miro y también te sonrío, pero no llego a amarte como amo a la mía; tu abrazo acogedor no me alcanza, no me llena del todo aunque te disfruto y te siento, porque también me perteneces día a día. Te tengo confianza y me conmueven sin asustarme tus dramas y tus historias oscuras.

Y por más que quiero y lo intento, no puedo todavía sentirte mía...







cuando sea grande

y este volver a ser es una forma de crecimiento qye es ya una constante; es hacer pequeños descubrimientos a partir de cosas que crearon grandes desconciertos; es también llenar vacíos y cerrar puertas; algo así como empezar a vivir ese momento que uno siempre repite en el pensamiento y acercarse cada vez más a lo que uno siempre dice: “cuando yo sea grande”.

miércoles, 21 de mayo de 2008

reloj


Museo d'Orsay, originally uploaded by dibufoto.


Me gusta la naturalidad con que el reloj pasa de las nueve y seis a las nueve y siete constatando una vez más el inminente avance del tiempo sin invasión de nostalgias, con la certeza que en un momento serán las nueve y diez y que sigues ahí respirando, sintiendo las manos, caminando y lo que es mejor, pensando.



ciudad de otros (*)

Te camino, te recorro lenta y pausadamente y siento como otros te hacen suya andando por tus rincones, por tus calles frondosas de árboles de verano y esqueletos tristes de invierno.


Te camino, te miro y también te sonrío, pero no llego a amarte como amo a la mía; tu abrazo acogedor no me alcanza, no me llena del todo aunque te disfruto y te siento, porque también me perteneces día a día. Te tengo confianza y me conmueven sin asustarme tus dramas y tus historias oscuras.

Y por más que quiero y lo intento, no puedo todavía sentirte mía...




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(*)Estoy en las vísperas de ir a la mía y he traido desde ese otro espacio.

sábado, 17 de mayo de 2008

llama


llama, originally uploaded by dibufoto.

No se llama flama, ni candela; se llama llama.

Aunque los que saben de ciencia le dicen "lama glama" llama se llama. La más andina de los Andes, la más serrana de todas, de lana fina, de ojos de almendra grande; esbelta y doméstica. La más bella y cercana.

La de la leyenda Inca que nació del enojo de Viracocha, el dios indignado por el amor prohibido de una pareja de enamorados y que cuando mira lo hace, segun el mito, con ojos de mirada humana, sin disimular el orgullo de provenir del Incario.


coqueteando, originally uploaded by dibufoto.

martes, 13 de mayo de 2008

en el muelle

texto con dos finales
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en el Sena, originally uploaded by dibufoto.


Marzo 31. No puedo precisar la hora; en el muelle no hay gente y hace días que no me sirve el reloj.

Me arreglo el gorro, me protejo las orejas. En el horizonte se esbozan sombras de barcos que se alejan. Siempre quise trabajar en uno, pero mi pierna inútil me lo impidió.

Miro hacia atrás, un hombre se acerca; su figura joven se contrapone con el rostro pálido y envejecido y cojea de la pierna derecha . Cuando estamos frente a frente siento algo así como un metal helado que recorre mi espalda, intento hablarle pero siento su mirada fría e intensa que no me deja.

En el horizonte, ya no se distinguen los barcos y el sol se oculta dejando una estela luminosa dorada.

Enfrento al hombre y me veo a mi mismo, enjuto y frío. Hoy es el último día, sumo la vida, los amores y también los sinsabores. Es el momento de hacer presente este, el último recuerdo.

Caminamos al infinito el hombre y yo, fundidos en un rayo de sol.

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Enfrento al hombre y me veo a mi mismo, enjuto y frío. Ahora comprendo que el salto desde el muelle fue fatal; ahora sólo queda recoger este último recuerdo.

Marchamos al infinito, el hombre y yo, fundidos con el último rayo de sol.




jueves, 8 de mayo de 2008

historia pendiente (2 de agosto de 1810)


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Su madre le puso por nombre Quinde.

A ella le gustaban los picaflores; desde muy niña corría tras ellos y de a poco aprendió a moverse tan suave e imperceptiblemente que ya no la sentían, entonces se quedaba quieta, absorta mirándolos mientras tomaban el néctar de las flores.

Ella, la muchacha, ese día, el segundo de agosto de 1810 acompañó a las hijas del hombre que luchaba por la independencia a visitarlo en la prisión. El junto a los otros detenidos que habían formado una Junta Soberana que desconocía a las autoridades nombradas por la Corona, fueron fusilados al momento de la visita, “Quiroga protegió con su cuerpo a sus dos hijas, mientras que la criada -que era una robusta mujer de raza negra, que se encontraba embarazada- se lanzó de rodillas al piso para proteger a su señor, implorando piedad a sus verdugos. Uno de los soldados respondió al clamor, de la manera más execrable, asestándole un sablazo que dejó postrada y para siempre a la fiel e infeliz mujer". Ella fue sacada del lugar junto a las niñas y a los pocos minutos nació Quinde, casi sin ayuda mientras se vivía la tragedia en la casa.

Quinde creció libre como un colibrí ajeno a los sucesos del lugar. Corría por el campo imitando el canto de los pájaros mientras iba a cumplir con los mandados y los recados sustituyendo a su madre imposibilitada de trabajar. Desde el nacimiento y durante los primeros años fue atendido por las otras mujeres de la casa que lo mimaban y prodigaban todo tipo de cuidados, al igual que a su madre.

Cuando creció, Quinde entendió que no sólo podía cantar como un pájaro, sino también que era capaz de volar y desde ese momento empezó a planificar su vuelo. Se paraba al borde del precipicio y mirando a lo lejos agitaba sus brazos tratando de sintetizar los distintos movimientos que observaba en todas las especies de la zona. Al mismo tiempo empezó a confeccionar con las plumas que encontraba en sus andanzas un par de alas sobre una base de hilos que se robaba de las hilanderas, perfectamente templados en flexibles y livianas cañas. Con los mismos hilos tejió pacientemente cordeles que le servirían para fijarlas a los brazos.

Al cumplir los trece, nueve días antes de la muerte de su madre, dio por finalizada la confección de esas perfectas alas y en las tardes de esos días, antes del ocaso se las probaba y se lanzaba desde cuanta loma encontraba. La mañana del día en que quedó huérfano pudo cruzar de una a otra loma y volvió radiante de felicidad a contárselo a ella, que compartió la felicidad de Quinde al tiempo que sus ojos brillaron con la misma alegría. Pocos minutos después y mientras sostenía la mano de él, ella cerró sus ojos para siempre.

Quinde en ese instante y a pesar de las lágrimas se sintió poderoso, con una energía que no había sentido antes. Después de enterrar a su madre corrió en busca de sus alas, se las puso y se acercó al precipicio, entonó el canto del picaflor y voló…voló sobre el monte, sobre el río, cruzó montañas, selvas y planicies y de pronto se vio frente a una inmensidad húmeda y brillante teñida de oro y rosa, flanqueada por una inmensa esfera dorada que se escondía en el horizonte.

Hipnotizado se acercó lo más que pudo a ella y al dar una voltereta en el aire vio detrás suyo seres alados que caían sobre las aguas atrapando peces entre chillidos y juegos. Entonces fue que entendió el sentido de su nombre que aunque sea el del ave más pequeña, que en quichua significa colibrí, el siempre fue un pájaro; fue también entonces que se supo por qué la historia nunca registró su nacimiento.


pajaro con dorados -1999
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(*) http://www.edufuturo.com/educacion.php?c=4220





miércoles, 7 de mayo de 2008

por hoy nomás


vaivén, originally uploaded by dibufoto.


A saltar en solitario al ritmo del contraste sin pisar los cables, sin pensar, sin asentar los pies en tierra.

Así, sin más.



lunes, 5 de mayo de 2008

haciendo equilibrio (o conjugando el sinsentido)


en Puembo, originally uploaded by dibufoto.

I

El juego entre la seducción y el desapego.

El juego sobre la misma hoja pero caminando por el filo.

El juego de levantar la cabeza en el extremo mismo.

El juego...

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II

Y juego, sin miedo , juego al riesgo.

Y juego al mismo juego que jugamos todos.

Sí, juego mientras se esconde tras la hoja el peligro.

Si, juego...

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III

Y tu juegas, avisando del sinsentido.

Y tu juegas pisando la superficie rugosa de la hoja, llevando a los otros al filo.

Sí, juegas pero sin arriesgarte al olvido.

Sí, juegas...

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IV

Nosotros jugamos porque nos gusta como le damos sentido.

Nosotros jugamos y también hablamos del peligro.

Nosotros jugamos tu con miedos, yo con equilibrio.

Y ellos juegan sin mirar este juego, ajenos a lo vivido.

Y ellos no juegan en esta hoja ni en el borde ni en el filo.

No, ellos no juegan por lo menos en esta hoja, en ésta la del desafío.

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FINAL (un punto aparte)

La seducción de lo que vibra con lo intenso; el necesario riesgo que es y no; el caminar por el borde, el ignorar la gravedad.

Jugar a que la vida es como la hoja que no sabe del viento, que no sabe que si sopla arrasa y que lleva como único argumento verdadero y seguro el desparpajo de la levedad.

Nada se pierde en el intento, sólo se le gana al tiempo: un día más.

Quizás mañana la orilla esté húmeda, resbalosa y entonces se haga presente la avisada caida, el final del andar...andar provocando a la realidad.

sábado, 3 de mayo de 2008

entre las piedras y yo


caminando por Lyon, originally uploaded by dibufoto.


mojadas, inhertes; paso cerca de ellas casi cada tarde ¿de dónde vinieron, cuántas aguas las bañaron antes, qué les hicieron para que fueran tan iguales?

Calladas saben de mi andar, cuando hace un tiempo, trataba de escuchar desde alguna ventana la música de los dos.

Testigos de piedra vieja que nos han visto pasar sellando en su humedad esta historia de acentos distintos y que queda sólo entre ellas, él y yo.