es como si los relojes se hubieran detenido.
En la mañana una carta que empieza "me ha despertado el temblor", es poesía digo, pero no y por las dudas la pregunta a todos y a nadie:
- ¿hubo temblor? y casi a coro se escucha ¿no lo sentiste? sigo leyendo, recién ahí empieza la poesía.
Al almuerzo, mientras se repite el rito de la mirada al frente lejana, ausente y conscientemente presente en otro lugar, una pregunta insistente ¿de verdad no sentiste el temblor?, ¿y el del sábado? ahora la mirada regresa y se detiene en la expresión incrédula de ella:
- ¿tembló el sábado?
El teléfono suena y al otro lado una voz que pregunta si fue terremoto, con dejo de preocupación. ¿Qué terremoto? le digo y ella menciona el noticiero local, que fue fuerte, que tembló.
- ¿tembló? ¿Será que los relojes se han detenido?
Muchas veces la loca idea que al abrir la puerta o la ventana lo único cierto va a ser el piso flotando en la nada, rodeada de infinito y que todo y todos han desaparecido.
No es para asustarse, sólo está la duda sobre que hacer primero, si sentarse a escribir lo ocurrido y las sensaciones que eso genera o ingeniarse la manera de saltar a ninguna parte para averiguar que pasó.
Es un juego de sábado de invierno o domingo de verano a esa hora en que no se sienten ni ramas, ni hojas ni aleteos, como si hasta el aire se hubiera ido y ya las voces no existieran. Cuando todos están concentrados en sus propias vidas. Y la única certeza posible es que no hubo temblor, no fue terremoto y sin embargo es como si la tierra se hubiera sacudido hasta quedar vacía.
Parece que los relojes se han detenido.
¿Y si los relojes de verdad se paran? ¿volverá a temblar la tierra? ¿quedará todo suspendido en la nada?. ¿Y con la magia, qué? ¿el sol seguirá ocultándose teñido de amarillo intenso en ese instante mágico en que lo miramos emocionados? ¿la ternura va a seguir quedándose suspendida en las miradas húmedas? ¿las risas seguirán vivas explotando al entrar en contacto con el aire?
Por un instante hay silencio, lo rompe un tic tac y ese sonido es la dulce evidencia de que, aunque se paren los relojes y la tierra sacuda la cabeza alocada, la magia permanecerá.
__________________________________________
esta fue una de esas 'ideas en borrador' en el otro blog hace medio año, que quedó colgada sin calzar en ese entorno. Con ligeros cambios la he traspasado por ser más propia de éste.
En la mañana una carta que empieza "me ha despertado el temblor", es poesía digo, pero no y por las dudas la pregunta a todos y a nadie:
- ¿hubo temblor? y casi a coro se escucha ¿no lo sentiste? sigo leyendo, recién ahí empieza la poesía.
Al almuerzo, mientras se repite el rito de la mirada al frente lejana, ausente y conscientemente presente en otro lugar, una pregunta insistente ¿de verdad no sentiste el temblor?, ¿y el del sábado? ahora la mirada regresa y se detiene en la expresión incrédula de ella:
- ¿tembló el sábado?
El teléfono suena y al otro lado una voz que pregunta si fue terremoto, con dejo de preocupación. ¿Qué terremoto? le digo y ella menciona el noticiero local, que fue fuerte, que tembló.
- ¿tembló? ¿Será que los relojes se han detenido?
Muchas veces la loca idea que al abrir la puerta o la ventana lo único cierto va a ser el piso flotando en la nada, rodeada de infinito y que todo y todos han desaparecido.
No es para asustarse, sólo está la duda sobre que hacer primero, si sentarse a escribir lo ocurrido y las sensaciones que eso genera o ingeniarse la manera de saltar a ninguna parte para averiguar que pasó.
Es un juego de sábado de invierno o domingo de verano a esa hora en que no se sienten ni ramas, ni hojas ni aleteos, como si hasta el aire se hubiera ido y ya las voces no existieran. Cuando todos están concentrados en sus propias vidas. Y la única certeza posible es que no hubo temblor, no fue terremoto y sin embargo es como si la tierra se hubiera sacudido hasta quedar vacía.
Parece que los relojes se han detenido.
¿Y si los relojes de verdad se paran? ¿volverá a temblar la tierra? ¿quedará todo suspendido en la nada?. ¿Y con la magia, qué? ¿el sol seguirá ocultándose teñido de amarillo intenso en ese instante mágico en que lo miramos emocionados? ¿la ternura va a seguir quedándose suspendida en las miradas húmedas? ¿las risas seguirán vivas explotando al entrar en contacto con el aire?
Por un instante hay silencio, lo rompe un tic tac y ese sonido es la dulce evidencia de que, aunque se paren los relojes y la tierra sacuda la cabeza alocada, la magia permanecerá.
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esta fue una de esas 'ideas en borrador' en el otro blog hace medio año, que quedó colgada sin calzar en ese entorno. Con ligeros cambios la he traspasado por ser más propia de éste.
15 comentarios:
Prefiero que no se paren, que marchen acompasados con el ritmo de nuestro propio corazón.
Besos
Hola, Caramelo. Hay temblores que se producen y no nos enteramos. Otros no se producen nunca pero nos tienen siempre temblando. Es una paradoja. Un abrazo.
Pues buenísimo que lo hayas pasado aquí. Así nos deleitamos con el texto. Besitos.
A veces me gustarìa que se pararan, pero otras veces no; de todas maneras el tiempo es algo que nos hemos inventado porque todo lo tenemos que "contar".
en fin, nada, que me encantò el post y me fascinaron los caracolitos!!!!!!1
mil besos
A veces quisiera que se quedaran a una cierta hora congelados, deteniendo ese instante que no quiero que acabe. Pero tienes razón, sea lo que sea, la magia permanecerá.
Me acordé del poema "Parad los relojes" de Auden.
Ya visité tu flickr. Me encantó y también los dibujos.
Eres muy talentosa.
Abrazos
G
A veces se aceleran y nuestro corazón no los alcanza, Jerusalem.
Los temblores en sí mismos son una paradoja; el descontrol que produce su movimiento descontrolado, por ejemplo, Miguel.
Un beso Waiting, gracias por pasar. Me gusta ese ir y venir que tienes por ambos blogs, nunca sé por donde aparecerás.
Esos caracolitos Vero, eran minúsculos, el más grande (que está caminando) medía 5 mm y el otro 4 mm. En la casa de Quito los últimos días que estuve aparecieron por todas partes esos pedacitos de caracol.
La magia es la que permite sonreir cuando parece que las sonrisas se extinguen. Gracias Clarice, tus palabras son siempre muy estimulantes.
cuando la magia se siente a nuestro alrededor querríamos que el reloj dejara de recordarnos la pulsación de un tiempo, a la vez abstracto e implacable
... magia instalada para siempre en un instante detenido
un beso
Me parecio tan profundo este texto!! Tan venido desde muy adentro de ti.
Me gustó esa irrealidad, como un sueño.
Un abrazo, preciosa.
Los relojes son una invención humana... si se paran, no pasa nada. Al revés, hay que pararlos y vivir la vida real, la vida que está para allá de las convenciones. El tiempo es una abstracción. Gracias por las visitas y tus siempre encantadores comentários. Besos.
depende hay momentos que quiero que el reloj no marque las horas, otros quiero que pase rapido, otros quiero dormir para olivdar.
un abrazo
Caramelo, no tienes que disculparte por el tema del premio, comprendo perfectamente tus razones, por mi parte, yo tampoco coloco todos, no por desinterés, sino porque a veces mis tiempos están tan acotados que prefiero visitar, leer y comentar, ser leído es el mejor premio para un escritor.
Este que acabo de leer, es precioso, a veces los temblores son anticipos de gloria.
Abrazos,
si, Camille, así es, que se qeude detenida en el tiempo...cuando la magia
More, linda, que sorpresa hermosa verte por acá. ¿Sabes bien que se te recuerda y que hacen falta tus escritos, no?
Por eso no uso reloj, Sergio, prefiero parar o seguir a que una máquinita me lo determine, ya es bastante con todo lo que te lo determina a diario.
Gracias por venir chica del piano huérfano...más bien creo que para olvidar es mejor sentir (aunque duela), luego el tiempo se encarga del olvido.
Catalina, saberte ahí, leerte y compartir estos espacios contigo y con los amigos es el mejor premio, eso llena.
hola caramelo, qué bueno que te gustaron los músicos, estoy escuchando tu bandoneón ahora, escuchaste ya a bajofondo tango club? tengo algunas canciones en mi blog. un abrazo
Laura
Cuando un instante es tan sublime,que nos hace temblar es necesario y muy deseado que los relojes paren que el mundo se detenga y no haya nada más que ese momento mágico,que bonito,que bien escrito,que gusto leerte,estoy encantada,me ha gustado mucho.
Un abrazo.
Yo tampoco uso reloj, no soporto la sensación de control que produce un reloj.
A pesar de ello soy super puntual. En todas partes hay indicios de la hora en la que estamos... los ruidos, las luces, la gente... porque por desgracia, con reloj o sin él, la vida continúa implacable... siempre
Me han encantado estos temblores de vida y tu manera de narrarlos
Un beso Caramelo, me voy unos días de vacaciones. Hasta la vuelta
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