miércoles, 29 de abril de 2009

laura azul

Laura azul, originally uploaded by dibufoto.

antes de salir al escenario juega con el traje, para más tarde, la Laura azul flotar al ritmo del baile...

miércoles, 15 de abril de 2009

Erhu 二胡

 Un lugar pequeño lleno de mesas, dos faroles rojos con flecos dorados cuelgan del toldo sobre la puerta y la fila al interior, que la forman más de 20 personas, se extiende desde la puerta hasta una amplia ventana que mira desde la cocina al comedor.

Verduras salteadas solas, también albóndigas de carne o trozos de pollo salteados y acompañadas, siempre, con una porción de arroz, es el menú, o mejor dicho, lo que por estos lares es la colación. Si no se le hace un gesto al cocinero, de marcado acento peruano, para que no sirva más, es capaz de llenar el plato hasta que se rebase de arroz antes de servir una gran porción de verduras.

Ella, a un costado de la ventana que da a la cocina tras una especie de mesón alto, cobra y reparte recibos, mientras que a su lado uno de los ayudantes de la cocina, también peruano, sirve vasos de alguna bebida gaseosa.

El, solo mira desde una silla lateral y sonríe amablemente al saludar, mientras de fondo se escuchan sonidos suaves, algo tristes, sonidos diferentes.

Cada vez más seguido voy a comer a ese lugar, pequeño como los otros locales que están en la parte posterior de las torres de Carlos Antúnez y que refleja esa especie de pobreza oculta en medio de Providencia. Voy más seguido, aunque le hago el quite a tanto arroz. Afuera, el lugar no tiene nombre y nada de lujoso, es más bien limpio, de paredes blancas, que a la altura de un metro o un poco más, desde el suelo, están cubiertas de madera machihembrada barnizada al natural, lo que le da un aire más cálido. Arrimada a la pared derecha, mirando desde la puerta, hay una especie de banca, bastante alta, con cojines cubiertos por una tela roja desgastada. Las pocas mesas llevan manteles de tela algo descolorida sobre los que descansa un vidrio, las sillas son de metal. Es más bien pobre, pero algo tiene que atrae. 

Ambos saludan con una leve inclinación de cabeza y con una sonrisa que invita. En general la gente no los mira. Los comensales, como la mayoría de comensales de este país, no miran a nadie, sólo al suelo o al frente sin fijar la mirada en nada, y menos a ellos, extranjeros que no hablan español. Los comensales únicamente se dirigen a la ventana de la cocina y toman una bandeja en la que han acomodado un plato, un vaso, y se acercan al mesón donde se sirve la comida.

Llegaron de China hace unos doce años, para no volver. Su único hijo es ingeniero y vive en Suecia, donde decidió hacer su vida. Ella habla un poco más de español pero hace cuentas en chino y de memoria, a la perfección, recibe el dinero y devuelve el cambio; pero él, si es que conoce diez palabras es mucho, lo sé bien. 

Una tarde, el verano pasado, al regresar a casa pasé por fuera del local, aunque la vuelta es un poco más larga, a veces tomo ese camino para despejar la mente del trabajo. Él estaba en la puerta con una escoba y saludamos, le pedí enrollado primavera para llevar, antojada al ver al cocinero preparar, tras la ventana, una masa muy delgada sólo con huevo y harina, sobre una pequeña plancha circular. No era la primera vez y les había ofrecido a mis hijas llevarlos si pasaba por ahí. Escuchó mi pedido, volvió a sonreir con amabilidad y siguió barriendo, entonces insistí, me miró desconcertado, se acercó a una puerta lateral y casi a gritos llamó "señola, señola". Al instante salió ella, su mujer, el le dijo algo en chino y ella fue quien me atendió. 

Cuando la fila está ordenada y ya se alarga por la acera y las mesas están todas llenas, él se acomoda en una silla, cerca del lugar donde su mujer cobra, con una delicadeza extrema toma el arco y pasa su mano suavemente, como si lo acariciara y luego lo tensa, entonces empieza a tocar el erhu 二胡, que casi siempre lo lleva entre sus manos. 

El erhu es un pequeño instrumento con una caja de resonancia alargada llamada Qui tong 琴筒. El de él es de seis caras, pero los hay de ocho. La pared frontal del instrumento es de piel de serpiente, específicamente de pitón, Qin pi/She pi 琴皮/蛇皮, que es la que le otorga su sonido característico. A finales de los años 80 en la China se emitió una ley para la protección de la pitón. Hace pocos años, no más de cuatro o cinco, al hacerse inminente la necesidad de preservar esta especie es fundamental que cada erhu, confeccionado con piel de pitón, cuente con un certificado que indique que el reptil no fue cazado sino que proviene de una granja en la que se crían pitones.

De la caja nace un brazo vertical de madera, conocido también como mástil, cuenta con dos cuerdas y dos clavijas similares a las de un violín. El arco que se desliza sobre las cuerdas es de madera por el un lado y por el otro de fibra de crin de caballo, al igual que el del violín occidental o la viola, de ahí su pertenencia al grupo de instrumentos de cuerda frotada. 

Para la elaboración de este instrumento utilizan maderas más bien pesadas y firmes. El de él es de tono rojizo, es decir, de Hong mu, 红木, que significa eso, madera roja. El erhu como tal existe hace más de mil años y, al parecer, tiene su origen en un tipo de laud de dos cuerdas, originario del Asia central que se expandió a través de la ruta de la seda. 

Cuando vi por primera vez este instrumento aluciné, y como cada vez que me pasa eso con un instrumento, una melodía o un compositor, no paré hasta saber su nombre y sus características. Por un tiempo, pensé que era un gaohu. Un día que él no lo hizo sonar, por intentar ordenar a la la gran cantidad de gente que quería almorzar, le pregunté por su instrumento y como no entendió le dije, casi deletreando las palabras, "¿dónde está el gaohu?", casi no terminé de hablar cuando él movió la cabeza diciendo "no, no", con vehemencia, casi como si yo hubiera dicho algo grave, entonces corrió hacia el interior y volvió al instante con su instrumento, me lo mostró sonriente y dijo con voz clara y sonora "erhu", entonces supe que no investigué bien. 

El erhu mide unos 80 centímetros y si se mira con atención el instrumento y el arco se los ve casi del mismo tamaño. Emite un sonido parecido al de un violín, pero más bien triste, un sonido que me transporta a 5 mil kilómetros de aquí, a mi adolescencia y a mi madre y no porque ella tenga algo que ver con la China, sino porque gracias a ella leí a Pearl S. Buck. Un día le pregunté por unos libros empastados en azul que los tenía junto a su cama, léelos, me dijo, te van a gustar. Por ellos pude conocer algo sobre la cultura china y sus costumbres. Tal vez son esos recuerdos los que hacen que el sonido del erhu me llegue y conmueva tanto.

Este instrumento forma parte de los que conforman la orquesta tradicional china y su sonido es más agudo que el del gaohu. De las dos cuerdas, la que queda cerca del cuerpo de quien lo toca se afina en Re, mientras que la cuerda exterior se afina en La, pero son tan cercanas que siempre se tocan al mismo tiempo.

El instrumento cuenta con una base, generalmente de metal, cuidadosamente pulida para que se lo pueda apoyar en la pierna, aunque a veces he visto que él lo toca de pie. Para tocar, se apoya esos sonidos de fondo, distintos, es la música que suena de fondo, música tradicional de la China que le sirve de acompañamiento. Cuando él hace sonar ese instrumento triste, cierra los ojos y sonríe. Cuando él toca el ehru dejo de comer, siento que mi corazón sonríe y me dejo llevar por su sonido.

El sonido agudo, algo metálico, de ese instrumento y lo que puede generar, es suficiente motivo para ir, cada vez más seguido, a ese pequeño lugar.




lunes, 13 de abril de 2009

tu mano


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dicen que el camino se dibuja en la mano
que es el destino, no te lo creas

que si con ella señalas el cielo
una mariposa se posará en tu dedo

que si la extiendes
alguien se asirá a ella

si la giras con suavidad y elegancia
talvez tu cuerpo participa de una danza

si la agitas para saludar
más de una sonrisa dibujarás

desatarás nudos con ella, romperás cadenas
tomará el lápiz para escribir lo que manifiestas

un día alguien pedirá tu mano
dásela como compañera, no se la entregues

cuando con ella golpees la mesa
lo dejarás en claro, serás precisa

que crece contigo, es tu espejo
lleva las marcas de la vida, es tu reflejo

es tu guía cuando camines a oscuras
tu soporte cuando tu cuerpo caiga

y un día tomará otra mano pequeña
para contarle más secretos

y tu mano será mi apoyo
cuando la vida me quite las fuerzas



miércoles, 1 de abril de 2009

conjugación


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cuando es palabra, yo te hablo, tu dices, el es elocuente, nosotros nos contamos, ellos contradicen

cuando la ilusión conjuga, yo siento, no sientes, ¿ella siente?, nos sentimos, ellos también sienten

cuando la verdad conjuga, no miento, tu mientes, ella miente, nos mentiste, ellos...se mienten

cuando la ilusión es verbo, yo amo, tu...¿amas?, el y ella se amaron, nos amamos, ¿aman ellos?

cuando no hay palabras, no hablo, ¿te guardas en el silencio?, el piensa, mejor no opinamos, ellos callan

cuando se conjuga en presente el pasado ya no se siente

cuando es irregular el verbo es humano, yerra, cae, se levanta, a veces gana (no en riqueza), también pierde (se fortalece), busca y no siempre se encuentra y aunque quiere, de vez en cuando recupera lo que en la caida, por ser humano y porque es irregular -y a veces regular- lo perdió en el camino