domingo, 11 de abril de 2010
duelo
viernes, 16 de octubre de 2009
"no puedo verte triste..."
-oiga niña, ¿quiere que le cante una canción? dijo, al pasar frente a un portal del pequeño pueblo de nombre grande, Bolivar, en Esmeraldas.
Me detuve, nos miramos, no respondió a mi sonrisa e insistió
- Le canto una canción ¿dígame cuál quiere?
Un muchacho sentado junto a él puso una silla en la entrada de la casa y me invitó a sentarme.
- "Nuestro juramento", dije ínvitándole a sonreir nuevamente.
Sin sonrisas tañó la guitarra que en medio del calor de costa ecuatorial se opacaba por ese no-se-qué que en la humedad hace que los sonidos parezcan con sordina.
- "No puedo verte triste porque me mata tu carita de pena, mi dulce amor..." entonó con voz de sentimiento, del que sencillamente sabe lo que dice.
Casi dejé de respirar para que no se hiciera evidente en el pecho la agitación del corazón mientras sentía que la sonrisa corría el riesgo de humedecerse con gotas salinas. Esa mañana de sol hirviente el Jotajota era un recuerdo lejano de nostalgias citadinas, mientras que en este lugar, que hasta la noche anterior no estaba en mi mapa, la canción iba al ritmo de la vida que, a pesar de todos los pesares, bullía en medio de la única calle que iba a desembocar en el mar.
- "Si tu mueres primero, yo te prometo escribiré la historia de nuestro amor, con toda el alma llena de sentimiento; la escribire con sangre, con tinta sangre del corazon"...
lunes, 31 de agosto de 2009
jueves, 16 de octubre de 2008
de serrat al tango (pasé del duermevela al desvelo)
"¡Vete!, (1)
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!
Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado...
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir."

