en medio del camino y del bosque húmedo una construcción con inmensos pilares romanos rodeada por una gran terraza salpicada por figuras de yeso pintadas de dorado que junto al blanco de la casa y las columnas contrastaba con el verde tupido del entorno.
En la terraza varias mesas y un menú único: sancocho, pescado con arroz y ensalada y algún postre casero. Las pequeñas tenían hambre y la oferta era un banquete en medio del intenso calor y la humedad. No había otro lugar para comer y faltaba, todavía, mucho trecho por recorrer. Ibamos con ellas y su padre a recoger a su madre que estaba por trabajo en la zona.
En la terraza varias mesas y un menú único: sancocho, pescado con arroz y ensalada y algún postre casero. Las pequeñas tenían hambre y la oferta era un banquete en medio del intenso calor y la humedad. No había otro lugar para comer y faltaba, todavía, mucho trecho por recorrer. Ibamos con ellas y su padre a recoger a su madre que estaba por trabajo en la zona.
El niño cruzó el camino en bicicleta. Se acercó cauteloso sin dejar de observar a las niñas a una prudente distancia mientras la más pequeña jugaba entre las figuras de yeso. Finalmente dijo:
- ¿por qué la niña se pintó el pelo de oro?
La niña del pelo de oro sólo le miró e instintivamente su mano apretó un borde de la túnica de la mujer dorada, de la manera que sólo los niños sabe aferrarse a la falda de su madre. Nadie más dijo nada.- ¿por qué la niña se pintó el pelo de oro?

