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domingo, 19 de julio de 2009

silencio hondo


originally uploaded by dibufoto.

pide auxilio
desde un silencio que grita
que alguien le hable
que alguna palabra le toque

bulla y gente
ecos y voces
opacan el estruendo
que en el corazón explota

ojos que le miren
que le acaricie
una sonrisa
no importa de donde

no habla
no espera nada
será una paja
la que le ahoga en lágrimas

y arremete con palabras
dice cosas a veces
a quien al pasar
se cruza

solitario pedido
silencioso alarido
de un alma rota
en la soledad más honda



domingo, 5 de julio de 2009

se han ido


originally uploaded by dibufoto.


con sus ochenta y algo recorridos piensa en el vacío de la ausencia. Ya no le quedan amigos, se han ido.

Cuando la vida se encarga de alejarlos mientras que alienta a otros, como él, a que sigan el camino, las soledades crecen en proporción a las tristezas que se acentúan o viceversa, en un tiempo que ya no importa la diferencia, o da lo mismo por ser lo mismo.

Y se aferra a la mano de su compañera, ella sigue, le sigue y el la sigue.

Y se obliga a que cada día tenga una rutina, un estímulo que le obliga.

Y sonríe al día porque ama la vida aunque sea ella la que se aleja de sus amigos. Y le agradece a ella por el sol que cada día traspasa el vidrio y medio lo festeja como si fuera su día, para en esa fiesta ahuyentar a la tristeza y mantener el recuerdo de los que se han ido que le acompañan en cada trazo, en la palabra, en el silencio de sus sonidos.



martes, 10 de junio de 2008

amiga querida


violeta en noche de lluvia, originally uploaded by dibufoto.


en el invierno eras feliz con un ramito de violetas.

En Santiago el invierno debe estar más triste porque te has ido y las violetas más intensas para despedirte.

Esta es una de las violetas de mi madre, de quien me dijiste muchas veces que te impresionó su dulzura.

En Quito hoy llueve como en invierno y por eso te regalo esta, una violeta de la ciudad que tanto quisiste, de esta tierra que te acogió en el exilio, en la que creció tu hija y nacieron dos de tus nietos. A la que diste tanto formando pintores, creando y trabajando también por los pobres. De esta ciudad que hiciste también tuya.

Aunque hoy no te habrán faltado ni te faltarán mañana los ramitos de violetas, mi querida amiga, mi maestra de dibujo, pero más que de dibujo de la vida, de consecuencia en las luchas, maestra de alegría, la que fuiste como otra madre, la que admiraba los dibujos de mi padre como el admira los tuyos.

No estaré para despedirte, pero me consuela el saber que mis hijas estuvieron porque te querían desde que nacieron.

No estuve hoy cuando tantos corazones se deben haber unido para no dejarte sola, para devolverte el cariño, la mano como tu la diste a tantos: los trabajadores, los exiliados que vinieron a estas mismas tierras, los perseguidos que estuvieron en tu pensamiento solidario, los pobladores que aprendieron creando a ser más libres, los mendigos de la calle, tus mendigos, esos que buscabas para hablarles, para que no tuvieran hambre, los que dibujabas para denunciar la injusticia.


Hoy deben ser muchos los que te acompañan en Santiago en tu despedida, tu hermana, tus hijos, tus nietos, los artistas, los pintores, los vecinos, los jóvenes, los niños, los de tu partido, los amigos de tantas luchas, los amigos de la vida, tus viejos y tus jóvenes amigos.

No estaré mañana para tu última despedida, por eso esta violeta, sencilla y bella como era tu vida, mi querida amiga Carmen Silva.