martes, 22 de abril de 2008

mantel a cuadros

La taza llena y humeante de la que se desprende ese aroma a esencia dulce, a casa de abuelos, a mantel a cuadros azul con blanco y a café con leche. Bebes despacio para no quemarte. Partes con cuidado, para para evitar que se desmigaje, un pan bañado en vapor y deslizas sobre él un trozo suave que lo torna húmedo y brillante. Lo sumerges en la leche y aparecen las mismas redondelas doradas de siempre. Lo llevas a la boca oprimiéndolo entre la lengua y el paladar para extraer cada gota dulce con sabor a mantequilla.

Escuchas lejana la música, que a esas horas parece pedir permiso para no despertar a los trasnochadores. Miras a través del pequeño marco cuadrado por el que penetra la tímida luz mañanera que no se atreve a entrar del todo por no romper el encanto de éste, el único instante tuyo.

Te inquieta que el tejado de la casa de al lado hoy no esté dibujado de palomas. Te tranqulizan los sonidos con el eco que la noche olvidó y sientes la voz de abuela que ha recogido un huevo recién puesto para tí.

Todavía con la magia en los poros, te miras al espejo y te repasas el peinado, siempre hacia atrás y que te da aire de hombre serio, como dice abuela.

Mientras bebes el último sorbo de la taza te despabilas y miras a tu derecha, ella responderá que sí acepta ser tu mujer. Ahora viene tu turno, tragas el último pan con mantequilla y aclaras la voz, dirás que también aceptas. Intentas, de nuevo, preservar en el recuerdo este ritual de las siete en punto.

A lo mejor es el último.


viernes, 18 de abril de 2008

juntos por el camino

Juntos pasito a paso haciendo la vida. Regresamos por la misma ruta que abrimos con la ansiedad del comienzo, ahora pausado retorno al final del día.

Yo con tus cosas, tu con las mías; aunque no, tu con las tuyas y yo con las mías, que no se mezclen porque ya son una.

Tu con tus pausas y yo con mis apuros de hacer lo que talvez mañana se nos haga dificil; cuánto deseamos hacernos más liviano el trecho.

Hablas con tus silencios que acompañan mi reposo y me das la mano en mis titubeos cuando no sé a que iba.

Y así vamos; sabemos perfectamente que quiere el otro, no necesitamos de palabras porque las sonrisas cómplices develaron nuestras almas, el tacto los deseos y los ojos los corazones. Ahora poco nos miramos, no nos alcanza la vista y cuando lo hacemos nuestras miradas cansadas nos brindan alivio.

Y así seguimos juntos, por ese largo camino...

jueves, 17 de abril de 2008

pisando sombras

pisando sombras, originally uploaded by dibufoto.


camina por el cemento que le cruza la vida, haciendo equilibrio, buscando destellos, pisando sombras...

lunes, 14 de abril de 2008

al rojo vivo


originally uploaded by dibufoto.

e intenso...


domingo, 13 de abril de 2008

y entonces, me despojo

y entonces cuando no sólo percibo, sino que me doy cuenta que mis palabras y mi amor no te llegan, que no pueden atravesar esa infranqueable barrera de historias o de miedos que te ponen la piel dura y que encierran tu corazón en una coraza, es entonces cuando me despojo de ti, de tu piel y de tus besos, de tus ternuras y tus caricias, hasta quedar yo desnuda, con el corazón carente, el alma fragmentada.

Y ni la música me reconforta ni la noche me acoge y camino sola, ajena, lejana a mi misma; me alejo por caminos que no conozco, bosques oscuros que me siguen con sus ramas fantasmales y corro en desiertos de arenas quemantes, buscando ese arroyo que me lave, que me limpie el sentimiento y apacigüe este fuego que me quema, esta llama que se enciende como tratando de iluminar mi ser para que no se apague mientras yo soplo para extinguir su brillo porque hiere mis ojos, quema mis pupilas, las mismas que te miraron, que te recorrieron centímetro a centrímetro extasiadas por tu presencia.

Y no encuentro el vital elemento para que refresque mi garganta seca, lastimada de tanto gritar tu nombre. Y no me encuentro a mi misma y toco sin hallar mi piel, mis manos y mis pies ya no sienten las piedras y mi boca ya no exhala vaho en esta helada noche de este mi invierno sin ti en medio del verano de sol arrogante.

Y me alejo, no pienso, no siento, no soy...por ahora, porque cuando el sol se oculte y el agua me bañe volveré a sentir la música, regresaré para ser la misma que fui, la que voló junto a los pájaros...

viernes, 11 de abril de 2008

en cualquier lugar

y talvez la tarde, cuando se vaya, me traiga en su brisa tu aroma;

y quizás al sentirlo me lleguen con el tus palabras;

y.¿quién sabe? en ese momento vea tu rostro, tu imagen lejana -por ahora- que mira el mar, se baña en vientos cálidos y respira aire salino;

y entonces te pensaré y tu pensamiento vendrá a mí y diremos que fue coincidencia, una más;

y como muchas veces nos pasa, te escribire unas palabras y en ese momento me llegarán las tuyas, comentando algo del día o nombrando un lugar y ahí nos quedaremos, como siempre, en ese, en cualquier lugar, por mucho tiempo inmóviles, hablando, mirándonos, mimándonos, sintiendonos


miércoles, 9 de abril de 2008

domingo, 6 de abril de 2008

por andar en las nubes

De tanto andar por las nubes me enredé en un hilo de algodón-de-nube y ahora estoy atada irremediablemente a ella.

¿Será talvez que corro el riesgo, de cuando se derrita, caer dispersa, convertida en húmedos suspiros, en lágrimas del cielo y pase a formar parte de la tierra?





nubes de Santiago, originally uploaded by dibufoto.






nuages du Paris , originally uploaded by dibufoto.




nuages du Paris , originally uploaded by dibufoto.






clouds of NY, originally uploaded by dibufoto.







nubes de Quito, originally uploaded by dibufoto.







nubes de Quito , originally uploaded by dibufoto.







nubes de Mindo (subtrópico), originally uploaded by dibufoto.


sábado, 5 de abril de 2008

nubes, nuages, clouds...


nubes de Santiago, originally uploaded by dibufoto.






nuages du Paris , originally uploaded by dibufoto.




nuages du Paris , originally uploaded by dibufoto.






clouds of NY, originally uploaded by dibufoto.







nubes de Quito, originally uploaded by dibufoto.







nubes de Quito , originally uploaded by dibufoto.






nubes de Mindo (subtrópico), originally uploaded by dibufoto.





nuages du parís, originally uploaded by dibufoto.

jueves, 3 de abril de 2008

sólo decirte


tengo ganas de decirte

no por ir contra corriente

ni por un porfiado afán de ceguera

tampoco como reivindicación

del optimismo

algo muy simple

y es que me gusta estar contigo

caminar por nuestras calles

mirar juntos los atardeceres

saber que la música

que me emociona

es la misma que a tí te apasiona

que cuando pronuncias ciertas palabras

me resuenan por ser propias

tengo ganas de decirte

nada más para que lo sepas

sin ningún afán de nada

simplemente que te quiero


miércoles, 2 de abril de 2008

pasos

De andar firme, parece; de mirada segura, aparenta.

Piensa en marcharse a lugares lejanos, piensa que puede y sueña con la aventura de hacer mucho por otros que no tienen mucho.

va por la calle, anda, vuelve, desanda y entonces siente como el miedo le recorre, le para. No miedo al partir sino a dejar y piensa en los cariños que tiene y los que no tanto.

Ya una vez dejó y sabe como es no regresar; sabe lo que es ir con cajas de un lugar a otro y no abrirlas, no sacar las fotos ni los recuerdos porque talvez, a lo mejor, puede ser que haya que volver o partir y entonces siente miedo a no ser capaz de dejar el miedo.

Se para en la puerta de su mundo, al frente el imaginario, atrás el verdadero pero no certero, piensa que puede ser más seguro lo que no es seguro pero si cercano, conocido, lo que con el tiempo se volvió familiar, cotidiano; piensa que en aquel lugar puede tener algo parecido a lo suyo pero no, no será igual y seguirá buscando.

Sabe que habrá más soledad y no le importa o si. Sabe. No, no sabe.

domingo, 30 de marzo de 2008

te espero


anda, apura el paso

que la impaciencia me mata,

ven de prisa

que necesito de tu sonrisa


extraño fenómeno: bolas de fuego cruzan cielos

AZULPRESS _______________________________________

Se informa que ayer por la noche cruzó por el firmamento algo parecido a un cometa. Nuestras fuentes no pudieron precisar su forma exacta ni origen, aunque manifestaron que era similar a una bola de fuego.

Una vez consultado con los expertos se pudo establecer que el fenómeno fue visible en todos los cielos debido a la intensidad del mismo, sin tomar en cuenta consideraciones horarias o luminosas; incluso fue avistado en lugares enclavados en la línea ecuatorial y a pleno medio día.

En el transcurso de la noche se pudo apreciar que cruzaron formas similares pero de menor tamaño e intensidad en varias ocasiones, sin causar daños ni dejar huellas.

Estaremos atentos a nuevas informaciones.

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Despacho de última hora

Hace pocos minutos se recibió la llamada de una mujer no identificada, la que solicitó a la ciudanía mantener la calma; expresó que el fenómeno ocurrido durante la noche fue ocasionado sólo por un momento de felicidad extrema junto a su amor desconocido quien siempre sostuvo en su mano una pastillita azul. Seguiremos informando.


AZULPRESS



viernes, 28 de marzo de 2008

cristal de corazón


cristalitos, originally uploaded by dibufoto.


"con cada beso tuyo, con cada caricia se llena de brillos el corazón y adquiere la apariencia de cristalitos de color"


palabras recitadas por una niña de quince años que mira a la luna sentada en una roca y que hipnotizada por su luz no se entera que la acaricia el mar hasta que le convierte en estatua de sal

martes, 25 de marzo de 2008

anuncios de otoño

Oficialmente anunciaron su llegada hace cuatro días y dentro de poco lucirá así la vida; poco a poco las hojas se tornarán alegres, cobrizas; por ahora, el calor del verano se despide con amaneceres más frescos, luces diferentes y tempranos atardeceres.

domingo, 23 de marzo de 2008

quimera

a unos ojos andaluces que tomaron su expresión en madrid

pienso en lo que no somos,
en tu aparecer,
en las coincidencias,
en tus ímpetus de diciembre,
en todas las palabras bellas
para mi nuevas,
sentidas, sinceras

pienso en lo que parece un sueño,
en tu afán de conquista, en mi entrega,
en esas preguntas casi al azar
¿cuál es tu número, el tres, el nueve?
¿son compatibles, traen futuro?
simbología para mi desconocida,
palabras que mis oídos sólo oían

palpo, miro tus regalos
tu obsequiar generoso
como buscando llegar
a la quimera de algo compartido,
pienso en el dar del que yo no sabía,
en el recibir con ternura
con alegría

y me pregunto sobre el sentido de la quimera
que sin buscar, en mi se hizo presente,
en el por qué de no desafiar
al miedo que te ronda intransigente,
y te aleja del amor
haciendo que lo que sabe a cierto
no pueda ser verdadero

sábado, 22 de marzo de 2008

la torera


A la hora de la sobremesa, una vez más se sintió el alboroto de cuando ella subía por la calle. De chaqueta amplia y falda larga descoloridas, sombrero de ala ancha y un largo pañuelo rojo que le aleteaba en el cuello. Su figura menuda y saltarina se apoyaba en un bastón, el que de rato en rato blandía para alejar a los que salían a su paso. Los labios pintados de rojo intenso como las mejillas, que distraían las miradas del rostro cubierto de polvo blanco. Era una mezcla de niña traviesa y anciana cansada.


Corrían tras ella gentes de todas las edades. Las vecinas entreabrían las puertas y sus rostros adustos repetían una frase, ya viene "la torera”; más de alguna se paró al frente mirándola con desenfado.

Ana, una vez más, sintió miedo. Su madre, de suave y pausada voz, le dijo:

- No temas. También yo desde niña la vi pasar igual que ahora; nunca he sabido su nombre, su edad, ni a donde va o de donde viene. Es solo una anciana solitaria. Anda, mírala por la ventana, sonríele y que tu sonrisa le acompañe.

Al momento que sacaba Ana su cabeza hacia afuera, dos ojos oscuros, grandes, tristes se hincaron en los suyos. No supo qué hacer y una sensación extraña le impidió hablar mientras dos lágrimas rodaban por sus mejillas.

De repente, a los cinco años y aunque rodeada de una gran familia, empezó a sentirse sola, infinitamente sola, con una soledad que todavía está presente. Aún ahora, después de tanto, recuerda esa tarde y siente las mismas ganas de llorar.

Al crecer más empezó a salir a la calle y un día, ya pudo seguirla, por el barrio, sin pedir permiso; luego el barrio creció y se hizo ciudad y Ana siempre atrás, a su mismo ritmo sin hablar, sin preguntar.

Subían por calles angostas y empinadas, y cuando estaban a punto de pisar una nube, la calle curvaba bruscamente y empezaba el descenso, casi a la carrera; la anciana daba saltitos rápidos y Ana a empellones, tratando de no caerse en los adoquines y evitando tropezarse con los que salían al encuentro.

Era feliz corriendo tras ella. A veces tenía que frenar bruscamente para no enredarse en la falda negra, que volaba hacia atrás; otras debía acelerar el paso porque la anciana casi flotaba, sobretodo cuando se acercaban a las nubes.

Hasta ahora le acompaña el viento que silva entre los muros, entre los techos de las casas y entre los árboles de los patios, al ritmo del agua que se siente correr y al de la risas de mujeres que lavan tras ellos.

En esas andanzas aprendió a caminar en silencio, ignorando a los que se cruzaban; aprendió a seguir pegada a los adoquines para no saltar a las nubes; aprendió para que lado debía curvar en las esquinas y así no repetirse las mismas calles todos los días.

Una de las pocas tardes en las que estuvieron solas, la anciana se dio la vuelta y con dulzura y sonriente le prestó el bastón a Ana. Le enseñó a moverlo y estuvieron practicando hasta que el cielo se tornó rosado y las montañas se perfilaron. Muchas tardes parecidas le pasó el madero de mango redondo, para que ensayara cada movimiento..

Le enseñó a reconocer las miradas y a hablar con los ojos. En esta ciudad la gente miraba a los ojos, burlona, triste, alegre, rabiosa, sincera. No era necesario usar muchas palabras para decir las cosas. Le gustaba a Ana encontrar miradas cómplices, las había muchas.


Con ella, Ana entendió los gestos. Las cabezas de las mujeres y hombres mayores que se inclinaban levemente para saludar; las cejas de muchos expresando aprobación o enfado; las muecas de desagrado de las mujeres en las puertas de las casas; las sonrisas temerosas de los niños pequeños; las mejillas sonrosadas de los adolescentes que se besaban en las esquinas y las narices levantadas y de mirada huidiza de las que salían de las Iglesias.

En ese tiempo Ana se olvidó de la soledad. El recorrer calles no daba tiempo para soledades.

Una mañana, cuando los pájaros saludaban y el sol sin calentar todavía empezaba a proyectar sombras largas desde atrás de las montañas, ella la miró triste; otra vez sus ojos se encontraron, y al mismo tiempo a ambas les brotaron lágrimas. Las de ella se quedaron quietas y las de Ana no dejaban de correr por sus mejillas, mojándole el pelo que le caía sobre el pecho. La mirada de la anciana se vació en la suya. Otra vez, y ahora sí con ímpetu, la soledad la inundó. Sus ojos oscuros se elevaron hacia el sol y vio como la anciana se elevó hacia las nubes, dejando a Ana en medio de esa ciudad, llena de pájaros bulliciosos, que todavía no despertaba.

Cruza ahora la calle con chaqueta ancha de otros tiempos, la falda larga y descolorida que se mueve con el viento. La bufanda roja trata de amarrarla al cuello para que no se enrede con el bastón que ahora tiene el mango más dócil.

Cuando sale el sol se pinta los labios, se pone polvo de arroz en la cara y sonroja sus mejillas con el mismo color de la boca. Sus botines tienen el taco gastado de tanto frenar en las calles que bajan de las nubes. Las medias negras tienen un punto corrido pero lo disimula al caminar como si diera saltos.

En la cartera negra, Ana, lleva las cartas que llevaba ella, y ha guardado otras que algún loco enamorado que se las deja en la noche, cuando la luna aun no sale.

Todavía mientras mueve el bastón para alejar a los impertinentes, recorre gestos y miradas, sonrisas y muecas. Ansiosamente busca en las ventanas la mirada de una niña de cinco años, que acompañada de su madre, un día vea pasar a una flor disfrazada de zorzal. Quiere enseñarle los secretos para ahuyentar la soledad.

martes, 18 de marzo de 2008

a veces, sólo a veces

A veces y sólo a veces
la vida te despierta del letargo
con una voz que aparece de la nada
y te llama y te acompaña.

Pero a veces y sólo a veces
queremos escuchar alguna voz lejana
y nos conmovemos como si fuera propia
y nos entregamos como si fuera amada.

Y es entonces, que por única vez
nos reconocemos en el otro cuerpo
integramos sus sonidos y sus gestos
y desplegamos las alas de pájaro solitario
para cubrirnos de a dos en un solo vuelo.

lunes, 17 de marzo de 2008

pregunta

Cómo será el abrazo acogedor de sus alas?
escuchar su respiración muy cerca
respirar con él el mismo aire,
sentir su acento de tono bajo susurrándo al oído,
reconocer con las mías sus manos
recorriendo mi cuerpo,
sentir el suyo y su piel contra la mía
mientras enredo mis manos en su pelo
y pruebo su boca con mi boca
con mágica locura, con caricias, con ganas infinitas,
hasta desplegar el vuelo confundiendo nuestras alas,
desparramando nuestras plumas,
alcanzando el cielo…

Cómo será?

festejo

¡vamos! empuja la carreta
enfila en el cortejo,
no cortejo de difuntos
ni cortejo nupcial
sólo el cortejo de la vida
que desfila ante mis ojos
ante los tuyos
antes los de los otros

¡vamos! que hoy nos espera
el regocijo
si, hoy tenemos festejo
por motivos no concretos
festejo de estar vivos
de sentir,
tan sólo eso
que no es poco, pero si perfecto

domingo, 16 de marzo de 2008

amor antiguo

a un corazón de rizos andaluces

el nuestro, es un amor antiguo
que pareciera haber estado siempre,
sin hazañas de conquista,
sin escándalos de seducción.

nuestro amor no es de palabras
ni de declaraciones,
en el no hay los te quiero,
ni tampoco los no me olvides.

en nuestro amor hay silencios
acompañados de tiernos susurros,
de abrazos que siempre fueron
de delicados besos y caricias dulces

nuestro amor no es corriente
pero si cotidiano
es transparente, es intenso
es vivo y presente

margarita




me quiere





porque no soy bella










no me quiere





porque soy humana










me desea





porque estoy a mano










no me desea





porque se acabó el misterio










me piensa





porque le recuerdo a algo










no me piensa





porque no me sobra encanto










me quiere





porque me levanta





del suelo





como a pétalo










no me quiere





porque el petalo





piensa y mira





sin recelo
















gritos ahogados

Cuando Ana escucha gritar a una mujer el corazón y el estómago se le aprietan y a veces siente miedo, ese miedo que nunca sintió, que no conocía antes de entonces. Si sorprende a un hombre hablándole mal a una mujer en la calle detiene su andar y lo mira fijamente, incluso con enojo, eso cree porque cuando se percatan de su mirada se quedan en silencio o le ven con rabia.

Es que algo quedó en Ana, que se aviva aun después de haberlo sacado. Y no depende de ella, sólo que se le vienen todos los gritos y descalificaciones que recibió y el golpe que le lastimó. Regresa a ella también la sensación de muchas veces haber gritado para tratar de que no siguiera y también las veces que con los puños apretados pero sin fuerzas, impotente, trató de acallarlo, hasta que aprendió que no había que hablar, que era mejor aparentar se mansa y sorda.

Pero sobretodo, lo que más le duele a Ana es la impotencia frente a esos pequeños seres que oían los gritos cuando dormían y recuerda todas las horas que acarició sus cabecitas y les llenó de besos en sueños como tratando de suavizar lo que habían sentido y que ausentes a los llantos contenidos o los ojos hinchados un día le preguntaron "´¿mamá, por qué nunca te ríes?.

Pero no, esas rabias callejeras no le duran mucho, cada vez menos, lo suficiente como para que el agresor lo perciba. Porque es agresor no sólo el que golpea, sino el que grita sin parar y sin razón, el que decide por ambos sin consultar, el que intimida con amenazas, el que descalifica, el que insulta cobardemente, el que usa el arma de la plata para controlar, el que quiere seguir interviniendo en la vida de Ana, su víctima, en las de tantas Anas que no quieren producir lástima, que no quiere que les digan "pobre", pero que saben bien de lo que hablan los que se dicen expertos y que talvez no lo vivieron o que también fueron agresores...y no importa cuanto tiempo pase, dice Ana, se perdona pero no se puede olvidar...no se olvida.

Y todo eso vuelve a ella a veces, como cuando sonó por primera vez esta canción y no pudo seguir oyéndola y recién al tercer intento voluntario y respirando hondo pudo escucharla completa, pero aun así al oirla no puede evitar que se le apriete el estómago y que los ojos se le humedezcan.




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¿cien o mil?

uno
dos
tres
sigo contando hasta diez, respiro profundamente y ya llego a cien.

cuatro
cinco
seis
quiero pensar que no aprendí a contar mas allá de mil.

siete
ocho
nueve
diez veces diez mas cien veces mil suspiros cienmil.

cinco
siete
nueve
¿cuántas veces digo cien, cuántas tu dices mil?

tres
siete
diez
no nos ponemos de acuerdo ni en cien ni en mil.

sábado, 15 de marzo de 2008

azul

frío,
lejano,
activo,
centrado en lo suyo,
cercano de vez en cuando.

azul...


.

traida por emisario

Querido,

No te pregunto como estás porque sé que todo está bien para tí; también sé que nada te perturba ni te emociona y comprendo que tu capacidad de ser máquina sin tiempo, productor de emociones ajenas, relator de azañas lejanas ha logrado imponerse por sobre todo sentimiento.

Hoy sigo sola y mi corazón ya no se emociona como hasta ayer imaginando tus manos, mis labios ya no desean tu boca y mi alegría, esa que reclamabas no conocer se ha hecho presente y finalmente ha vuelto a ser mi compañera.

Esta mañana abrí los ojos y un rayo de sol me dio un beso. El árbol junto a la ventana parece cajita de música y sus habitantes saltan de rama en rama en un juego interminable. Los miro y me regocijo con ellos.

¿Que si fue bello lo nuestro? Escucho esa pregunta en tu voz aunque no la pronuncies. Talvez lo fue, no lo recuerdo, pero si escucho mi propia risa vacía mezclada con tus palabras siempre bien dichas, perfectamente pronunciadas como en cada uno de tus escritos. No, no creo que lo fue si es a la belleza de tu regocijo a la que te refieres, porque mientras yo reía tu tejías historias ajenas sin darte cuenta que con mi risa quería que tejiéramos juntos la nuestra. No, no lo fue aunque parezca bello el intento.

Te dejo esta carta como recuerdo y aunque mis palabras no alcanzan en profundidad a las tuyas sé bien que será parte de tu próximo cuento, será un pedacito de ese interminable texto que escribes a diario como cápítulos de tu aun no reconstruida vida.

Con ésta te dejo un beso, lo ves? es la manchita carmín del sobre que pusiste a un lado, la misma que al abrirlo pensaste que era una mancha dejada en un momento de descuido por el emisario.

Te beso


viernes, 14 de marzo de 2008

piedras de río

Le gusta caminar descalza. Amina camina por las piedras con la misma suavidad que lo hace sobre la arena, como si las irregularidades y bordes de las más pequeñas no la tocaran, mientras el agua golpea con fuerza en las rocas más grandes.

Mira el cielo desprotegido sin nubes y la inmensidad del cañón en el que está metida no le sobrecoge como cuando era niña, todo le es indiferente esta tarde en el que muchos rostros se le aparecen, como proyectados en las rocas de los muros de piedra que le rodean. No siente, no piensa, sólo avanza sin perder esa expresión de niña perdida.

Tras un largo andar el azul ha dejado paso a la noche y el aullido lejano de los perros le produce un ligero estremecimiento pero no para. Ya no ve las piedras, ya no reconoce el camino que sigue el río, pero si escucha el golpe del agua más cercano e intenso y desea con ansiedad sentir el frío húmedo en su cuerpo, el abrazo de espuma, el ruido envolvente de la corriente y sin embargo no le llega aun cuando sus manos ahora tocan las rocas, las piedras ayudándoles a sus pies a seguir. Por momentos las rodillas sirven de sostén para la marcha.

No quiere ver más el cielo azul, no le interesan las nubes ni el verde circundante, se siente cómoda en lo oscuro y aunque ya no siente sus pies por tanta agua que han pisado no cesa en su intento por convertirse en sirena de agua dulce, en ausente permanente, en el recuerdo de algunos.

Por fin el agua le ha bañado y ahora es parte de ella, aunque Amina ya no la siente, no lo sabe...