jueves, 20 de enero de 2011
exilio de silencio
es circular la vida, dicen. Que energías vienen y van, cuentan.
La existencia, en ese va y ven, se desliza y no quiere dar pasos ni hacer ruido. Procura no despertar al tiempo. No quiere que voces antiguas vuelvan, y no porque el reloj al dar marcha atrás corra el riesgo que las manecillas declaren locura temporal; no, es solo que quiere evitar perder la paz que ha ganado si se aventura, en lo que sabe bien, es el mismo camino ya andado.
Es por eso, y por las dudas, que cuando, con un extraño presentimiento el pasado se acerca, se exilia, con cautela, en el fondo mismo del silencio.
martes, 11 de enero de 2011
"la autora" ya no está: se fue al mundo del revés para observarnos desde arriba de un jacarandá
"apaguense las nuevas luces del viejo Varieté...por la atención les damos gracias, que cierren el telón, que bajen luz de escena, aquí hay alma en pena. Hasta la próxima función"
(María Elena Walsh - febrero 1, 1930-enero 10, 2011-)
Mis niñas,
¿recuerdan todas las veces que imaginamos a la reina batata sentada en su trono de lata y las que le dibujaron a la mona Jacinta que se ha puesto una cinta porque quiere ser reina? o ¿cuántas veces fuimos juntas a París para verle a Manuelita ya sin arrugas o viajamos en cuatrimotor vistiendo el mameluco de Osías?
¿Recuerdan las veces que nos reímos cuando la gaviota pescó al salchicha como un camarón? Y tu, mi niña, repetías que el que se vaya a la playa desconfíe de un viaje en avión, para después jugar a buscar a la manteca, tras de una tostada a la hora de tomar el té en tetera de porcelana, cuidando que la nariz no se te caiga adentro de la taza?
Y "yo no sé por qué", pero ella tenía esa magia de hacer que se la oiga sin importar que ya no tenías añoymedio, o tres; o que ya llegabas a los diez cuando tu hermana ya había cumplido las quince. Y que, incluso más de una vez cantamos a coro, en Quito, junto a tus abuelos "había una vez un brujito en Bulubú", en honor al abuelo-doctor que manejaba, aunque no un cuatrimotor, al ritmo de esa canción.
Y así como ambas crecieron con las canciones de ella, yo crecí con ustedes al ritmo del mono liso, con coraje y con valor, ese que ambas me infundían y me infunden haciendo caso omiso a ese "tenemos miedo de andar a tientas" y mutuamente diciéndonos "Animo nos daremos a cada paso, animo compartiendo la sed y el vaso", con la energía que tenía la naranja que iba de la sala al comedor con su "no me tires con cuchillo, tírame con tenedor", como en el reino del revés donde los gatos dicen yes... "vamos a ver como es" que crecimos las tres y todavía hay momentos en que nos encontramos en ese tiempo en que un año dura un mes.
Y hoy vengo a contarles con tristeza que ella ya no está, por lo menos en su país, el que se parece al mío porque tiene la esperanza interminable y donde el idioma de infancia es un secreto entre los dos, entre ella y él, o entre el mío y yo. Se fue, dicen, al reino del revés, y dicen también que va montada en caballos de ajedrez.
Me refiero a ella, la que nos contó todos esos cuentos, la que se imaginó todas esas canciones para quedarse en nuestro imaginario y en nuestros corazones, en los de otros niños, de otras madres, de millones de nietos, incluso en los de aquellos a los que aun les buscan sus abuelos, acompañados de sus canciones, las de ella, en ese país en el que "la autora se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un país jardín de infantes", en el que "la autora está muy cansada...por compartir el peso de la frustración generalizada, porque es célula de todo un organismo social y no aislada partícula, porque más que la imagen del país en el exterior le importa y duele el cuerpo de ese país por dentro. Y porque no es una revolucionaria, pero está muy cansada, no se exilia sino que se va a llorar sentada en el cordón de la vereda con un único consuelo, el de los zonzos" y que dice que "todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigadora tierra".
Y porque eso le dolió siempre con la misma intensidad que amó contar canciones y cantarlas, es que decidió irse en el verano cuando las flores celestes se hacen presentes para reírse con las cosquillas que le hace ahora el viento a ella y no al jacarandá...
Recordémosla, mis niñas, en sus canciones y poemas, en sus historias...en su voz.
Muchos besos para ambas,
mamá
F.
lunes, 15 de noviembre de 2010
sábado, 13 de noviembre de 2010
en compañía de los árboles
sábado, 23 de octubre de 2010
viernes, 22 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
miércoles, 28 de abril de 2010
ese mar
no digas nada, guarda silencio mientras el canto de las olas acompaña. No, no digas nada, sólo siente el aire marino y la profunda voz del mar que habla. Déjate llevar, piérdete en el balanceo de la noche; vamos...
domingo, 11 de abril de 2010
duelo
porque a él lo atrapó la muerte disfrazada de ángel es que dejó de escuchar el flamenco y así vivió su duelo; pasó mucho tiempo sin guitarra y cante, mucho tiempo de tener el alma de negro, de mirar las mañanas bajo una capa de niebla y sin arreboles cuando ya se iba la tarde.
Alejada del mundo a la espera de algún querube, como los que él guardaba, para que se la lleve a ese lugar lejano, se pasaba las horas sin saber del tiempo, mientras en el recuerdo se miraba en esos ojos llenos de historias que le traían un dejo alegre.
Y fue así que la encontró el despertar de ese día, con la sonrisa grabada en su rostro, ya sin vida.
domingo, 4 de abril de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
alegría
no es la mejor fotografía ¿pero acaso importa cuando esa muchacha de color reparte un mundo de alegría?
lunes, 29 de marzo de 2010
martes, 23 de marzo de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
casas de corazones
originally uploaded by dibufoto / franciscadelatorre.
por la ventanilla bajo el seis se desliza una mirada que luego abre la puerta no sin antes preguntar si trae algo; que trae juegos responde la niña antes de cruzar el umbral; que son juegos de adivinar, agrega, antes de la puerta tras su espalda cerrar.
Cuando sale brilla de alegría, que ha jugado con los niños del corazón, dicen sus ojos mientras corre calle abajo entonando alguna canción.
Reinan las risas en la casa de los niños y en la casa de la niña, aunque no está pintado en la puerta porque es igual de grande y acoge a quien llega, reina un generoso corazón.
miércoles, 17 de marzo de 2010
cosa de códigos
Café, hablar,
hacer tiempo,
palabras,
comentar lo sucedido.
Nada se busca,
llega
trozos de vida,
se conjugan pedazos de historia,
diálogos espontáneos
en el mismo lenguaje,
mientras dura la espera.
Demostrar, nada.
Impresionar no es tema.
No es natural ni es la normalidad,
Cuando ellos, los de la tierra,
tras el desastre deben regresar a ella.
Van a recuperar su historia,
sus olores, sabores, sonidos, colores.
Es cosa de códigos.
La vida en común no se inventa,
al extremo del mundo,
cuando la adversidad acecha,
porque la tierra tiembla.
No es frecuente
salir en la noche,
cruzar el cielo,
irse con pocas cosas.
Tras un rato de charla,
antes de partir,
algún triste recuerdo
de ellos, los que se van,
deja.
martes, 16 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
esta noche
pasa que en esta noche el silencio no es cómplice, ni cercano, tampoco seguro.
Ajeno evoca ese oscuro silencio que reinó, porque lo impusieron, los mismos que ahora maquillan su complicidad, en otros tiempos.
sábado, 27 de febrero de 2010
tierra (temblaste tierra)
La tierra, esta noche,
decidió moverse desde las entrañas.
A ratos no se sabe si tiembla el piso,
el cuerpo o el alma.
Se sacude porque corre el riesgo de secarse,
volverse esteril, trizarse
y no de vieja,
pero sí de mal querida y maltratada,
deshojada.
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