entre tres se coordinan para dar un paso...unos lo dan simplemente, mientras que otros lo aprenden.
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mis pasos ya no son tan firmes como ayer, hoy siento los pies cansados.
Miro al frente y a lo lejos sin pensar en mañanas.
Aunque el andar no sea el mismo cuando me veo en el reflejo de la vida, percibo las intensas líneas que me cruzan el rostro, siento la piel distinta y hago inventarios de mil días y entonces sé que lo que vale es el hoy. Es por eso que vivo el día.
Veo al frente, a lo lejos. Tan solo eso y sigo...
se anda por la vida como si no anduviera cerca; se cree que cuando pasa es cosa de los años; se piensa que no tiene apuro y de pronto, sin más aviso se aparece lenta, penetrante, dura, certera...fulminante!
No se la espera, eso es todo. Nunca se sabe como va a llegar, qué rostro o nombre va a usar. Y se pone un nombre-disfraz para atacar. A veces, a la oscura se le da la pelea, en ocasiones se camina al borde junto a ella y parece que es posible sortearla aunque muchas veces engaña y repentinamente se presenta.
Otras, en pocos días, también en instantes sin aviso pasa a llevar a la existencia y a la muerte no le importa lo que deja, ni quienes, ni tampoco si sienten.
No se la espera y juega, y tira a la ruleta hasta ese último aire de vida, siempre gana, con ella no se juega.
Finalmente, siempre llega...
Nunca se sabe el por qué pero no hay rabias ni resentimientos a pesar del sufrimiento y en ese encuentro se deja constancia de lo que fue importante: se compartieron todas las verdades, complicidades y certezas, no hubo nada oculto, las dudas no existieron, la palabra siempre fue clara y la mirada transparente, el compartir fue pleno de espacios, instancias, momentos, sin trabas, todo abierto, sin secretos y eso lo dice cada uno y es lo que se rescata en ese diálogo porque en ese cruce de caminos es lo primero que deja marca.
Nunca se sabe si esas cosas pasan a diario, si suceden dos veces y cuando se sabe que se puede hablar desde la confianza y es posible hablar desde uno mismo ¡qué sereno es el momento! porque le deja al corazón tranquilo, a la razón le dice no pienses que no hace falta.
Nunca se sabe...pero sin proponérselo un día se le puede decir gracias al camino porque aunque se bifurque nuevamente, éste se cruzó en el momento preciso.
¿y cuántos arroyos nos cubren con sus espejos de cielo, nos ofrecen sus paraguas de ramas y en el encuentro con la esperanza, por fin, sonreimos?
corazones abiertos, rotos que pasan por la vida buscando consuelo.
Corazones partidos de fuerte granate.
Corazones apasionados, puros y entregados como el del joven poeta que quería ser maestro en Granada.
Corazones de fruto tierno, de jugoso anhelo, de amor naciente.
Corazones de coraza, como los de Benedetti:
"...porque te escondes dulce en el orgullo
pequeño y dulce
corazón coraza...
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no"
Corazón viejo que se desgrana y se hunde no por ser de poeta, no porque no le amen, no porque le falte algo sino por el vacío del que se deja amar a destajo sin entrega ni compromiso, por creerse libre o quizás por vanidad y ego. Corazón que ya no sabe lo que es sentir y el sentimiento.
Corazones de manos que sanan heridas, curan enfermos, alientan a los que sienten angustia y apuntalan a los que ya no quieren creer en la vida.
Corazón pobre y sencillo lleno de risa y amor como el del que cultiva y vende las granadas.
Corazón de niño que corre bajo el granado dando gritos de alegría, que mira hacia el cielo y se encuentra con un cúmulo de corazones rojos colgando de unas ramas.
Corazón sufrido que da sin miedo ni medida sin esperar siquiera un beso o una caricia aunque sea medida. Corazón que se abandona olvidándose que es persona.
Corazones arrojados, valientes, corazones de héroes anónimos o que no se nombran, que muchos los desconocen porque murieron por creer en su pensamiento.
Corazones partidos de Penélopes a la espera de un amor, que se quiebran en pedazos cuando se olvidan de ellos como si no valieran nada, que tejen y despiden perfumes cargados de amor desesperado.
Corazones que saben o intuyen mentiras y disimulan dolores, pero que en cualquier momento se desgranan repartiendose en mil amores.
Corazones libres que aman sin reparos, que se entregan sin miedos, que lo dan todo y se sienten vivos, enteros y fuertes y que van por la vida erguidos como un granado.
Corazones sencillos de granos dulces, corazones tiernos, corazones alegres y corazones sonrientes, algunos abiertos, otros partidos, otros desgranados y tantos ocultos, talvez perdidos.
Corazón de granada...
la palabra abre camino y el camino está lleno de palabras
la ventaja de la palabra es que se puede escribir, combinar, conjugar
también con ella se juega
la imaginación dispone de la palabra
la ventaja de la locura es que mezcla la imaginación con la palabra
ríete de la locura bien escrita al ritmo de la sonrisa del que la escribe
la desventaja de las cosas dichas a medias es que generan preguntas
nunca dejes una idea a medias, podría generar otras malas ideas;
las letras suelta se enlazan en palabras
las preguntas no dichas queman
me escribieron "beso, escribe, escribe, beso" todavía los siento y las combino, les doy la vuelta, juego con ellas, recién las cuento y apenas son cuatro
la palabra escrita no arde
lo escrito con dureza mejor leerlo despacio
que no te produzcan enojo, que el enfado atora a riesgo de perder la justa calma
si la palabra busca ser efectista y entristecer sin ser profunda mejor no perder la alegría
la palabra anónima que descalifica o ironiza nace en la cobardía
si recibes palabras necias ojalá te presten un hombro, te brinden confianza o un abrazo que amortigüe el efecto y el daño
para hornear una idea basta con mezclar palabras igual como se combinan ingredientes
la escrita con ternura sirve de alimento
los escritos, decía Eloísa mi abuela, son como el pan, hay que dejarlos reposar en un cajón, sacarlos de vez en cuando, amasarlos nuevamente y esperar hasta que leuden, recién entonces se pueden hornear