magia pura enarbolada que va de verde a rojo intenso, dueño de un dulce corazón dividido, lejano al rastro amargo y de profundo aroma, cuando se convierte en el oscuro líquido que ahoga trasnoches y acoge encuentros y amigos
coffea arabica
magia pura enarbolada que va de verde a rojo intenso, dueño de un dulce corazón dividido, lejano al rastro amargo y de profundo aroma, cuando se convierte en el oscuro líquido que ahoga trasnoches y acoge encuentros y amigos
cuando los ceibos se quedan desnudos suelen hablar entre ellos; se cuentan historias de aves, de hadas y también de mariposas, asi se visten de palabras hasta tener un nuevo traje de hojas
Ceibo (Pseudobombax guayasense) especie endémica del bosque seco tropical de la costa ecuatoriana. De hoja caduca, pierde el follaje en la estación seca, época en que el fruto, con forma de cápsula que contiene semillas recubiertas por filamentos algodonosos, se abre. Se caracteriza por un abombamiento del tronco cerca de la base.
ya llegará el momento en que el invierno se marche en busca de otros cielos y renazcan primaveras de magnolias
ya llegará ese tiempo...
la vida, porque tiene vida, algunas veces se escribe bajo miradores que descansan en mangles bordados sobre muros que sostienen maderos por los que marchan retazos de historia
la sensación que queda es como cuando volvieron a rodar en la autopista, cada vez a mayor velocidad hacia la ciudad de las luces, y quizás se perdieron para siempre; aun cuando en tu viaje y en mi marcha nunca se cruzaron nuestras miradas, ni tan siquiera en el reflejo de los espejos...
ejercicio matutino
ensayo vespertino
motivos no faltan
repite la imagen
contempla (se) mira
amplio espejo
ensaya sonrisa con gesto rápido
se siente importante
cuando es observado
por el que está del otro lado
evoca rasgos
bucles del sur
recuerdo de otros mares
quiere el otro que es
con cada uno-otro
movimientos flexibles
una matriz dos madres
patrón para dos amores
para uno la expresión de la mañana
para el otro el gesto de la tarde
boca
cambia de forma
se contrae a los lados
labios
entreabiertos sobresalen
ensayo matutino
debut vespertino
motivos no faltan
si repite la imagen
que mira...se admira

cuando a Laura le preguntaban "¿qué es tu mamá", refiriéndose a qué hace su madre, ella respondía "nada, es feliz".
La de manos mágicas que tranforman cuanto tocan, la que sabe de lo simple y lo sencillo, de mirada serena, gesto tranquilo y con esa sabiduría que viene de la vida y que no está en los libros, es mi hermana, la madre de Laura.
Un lugar pequeño lleno de mesas, dos faroles rojos con flecos dorados cuelgan del toldo sobre la puerta y la fila al interior, que la forman más de 20 personas, se extiende desde la puerta hasta una amplia ventana que mira desde la cocina al comedor.


dicen que el camino se dibuja en la mano
que es el destino, no te lo creas
que si con ella señalas el cielo
una mariposa se posará en tu dedo
que si la extiendes
alguien se asirá a ella
si la giras con suavidad y elegancia
talvez tu cuerpo participa de una danza
si la agitas para saludar
más de una sonrisa dibujarás
desatarás nudos con ella, romperás cadenas
tomará el lápiz para escribir lo que manifiestas
un día alguien pedirá tu mano
dásela como compañera, no se la entregues
cuando con ella golpees la mesa
lo dejarás en claro, serás precisa
que crece contigo, es tu espejo
lleva las marcas de la vida, es tu reflejo
es tu guía cuando camines a oscuras
tu soporte cuando tu cuerpo caiga
y un día tomará otra mano pequeña
para contarle más secretos
y tu mano será mi apoyo
cuando la vida me quite las fuerzas
a esa hora en que todo se confunde con las sombras y sólo se oye el piar de los pájaros, que también casi se confunden, es como si la ciudad se detuviera y no quedara nada; como si los últimos rayos trataran de parecer más intensos para que nadie se olvide que una vez el sol estuvo antes de que la profunda oscuridad se apodere de todo.
A esa hora todo se suspende, el corazón, los sentidos...son instantes que parecen siglos mientras se busca la inmensa llave que le da cuerda al día para que retroceda, como si fuera posible, con la ilusión de retenerlo no porque fuera muy bueno, hubieron otros mejores, tampoco por despecho. No; sino sólo porque el permanente afán transgresor lo demanda para alcanzar a llegar a algún sitio más alto a contemplar el cielo lleno de arreboles...
desde su pequeña casita rodeada de botones rojos y bajo ese espinoso techo de barrotes mira el cielo. Recuerda cuando reconoció la risa que creía olvidada, el encuentro con la alegría y la ilusión perdida.
Su mundo no es muy grande y cuando sale debe sortear las púas del camino, las mismas que protegen su morada. Su mundo no dista más de un palmo del suelo y jamás, desde que llegó a él, lo ha pisado; es que no le hace falta, allí está todo y cuando el tiempo pasa y su casa se marchita y seca trepa un poco y a veces baja pero siempre encuentra un nuevo techo tejido para el abrigo. Y le gustan los botones rojos porque cuidan y adornan su entorno.
No; el pequeño cronopio casi nunca sale, nadie sabe cómo es pero se sabe que vive en ese minúsculo espacio redondo de techo espinoso desde donde recuerda un tiempo en el que reía...
apariencia frágil, delicado tono; parece que se diluye, se esfuma, difícil precisar sus contornos y sin embargo se presenta íntegra, firme, enérgica